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(5) Mueren dos integrantes de Espíritu Libre en ametrallamiento


TRAGEDIA

Dos músicos murieron en el ataque.


Cita
  Sabíamos que había problemas por la guerra, pero no esperábamos un ataque tan sorpresivo.”

Jhosse “Lora” Aguiñada. Agosto 2004

 
Espíritu Libre terminó con dos almas menos y el espíritu preso. El público que le había cedido una estancia en su corazón, por su música, quedó conmocionado.

El 8 de julio de 1985 al anochecer, el grupo viajaba en aquel microbús Toyota Hi-Ace rumbo un compromiso musical en San Juan Nonualco (Zacatecoluca). Derrapaban por la carretera del Litoral, contentos, libres. Pero al llegar a un lugar conocido como Penitente Arriba, poco antes del pueblo, sin el preludio de la muerte que les avisara, las balas masticaron el metal del vehículo, los vidrios y la piel. Manuel de Jesús Martínez, que tocaba las congas, murió al instante. La vocalista Sonia Henríquez resultó seriamente herida y Luis Felipe Aguiñada, el conductor, quedó lesionado en una pierna. Los dos últimos fueron trasladados al hospital. Aguiñada se recuperó, pero la cantante perdió el “derbi” contra la muerte y falleció 21 días después.

Se acusó al FMLN y se rumoró que los atacantes confundieron el microbús con uno parecido en el que vendrían militares. Espíritu Libre, como sea, pagó el error y pasó un mes sin tocar. Al mes volvieron al mismo lugar a cantar. “Llegó muchísima gente”, recuerda Jhosse, ex integrante. Y cantaron con el espíritu libre, aunque más triste que 30 días atrás.