Un año sin ALFREDITO

Además de un sentimiento de pérdida generalizado en todo el país, o quizá por ello, su muerte hizo que Fiscalía y CONCULTURA se apresuraran a abrir sendas investigaciones que no han avanzado en 12 largos meses.

Clara Villatoro
internet@laprensa.com.sv


El sustituto


El impacto social que tuvo la muerte del hipopótamo hizo que CONCULTURA se volcara de inmediato a buscar el sustituto.
Menos de dos meses después, LA PRENSA GRÁFICA se desplazó hasta Guatemala para poder fotografiar en exclusiva al sustituto: un pequeño hipopótamo que entonces tenía dos años y medio de edad.


Llegó a San Salvador el 1.º de octubre y, como consecuencia de un concurso organizado por este periódico, CONCULTURA lo bautizó ese día como Gustavito.
Su presentación pública fue el 24 de octubre y a ella asistieron, según las autoridades del parque, 26 mil personas.
Tras pequeños problemas de adaptación, Gustavito se está desarrollando sin problemas, pero el hecho de permanecer casi siempre sumergido no ayuda a que crezca su popularidad.

Un año pasó ya desde la muerte de Alfredito, el hipopótamo que pasó más de 25 años en el Zoológico Nacional los cuales le valieron para convertirse en uno de los incuestionables referentes del parque para varias generaciones de salvadoreños. Hoy, 12 meses después, no resulta exagerado afirmar que su recuerdo se mantiene. Un ejemplo está en los niños del centro escolar República de Brasil, ubicado junto al zoo.

“Yo extraño a Alfredito; me gustaba ver cuando movía las orejitas”, respondió sin dudas Jennifer Martínez, de apenas siete años y alumna de primer grado.

Cuando un día después de su muerte se dio sepultura a “Don Hipo”, cientos de salvadoreños se enfilaron en la entrada al zoo para dar el último adiós, pero las autoridades lo prohibieron. Algunos de estos estudiantes fueron de los pocos que pudieron ver, desde el segundo piso de su escuela o subidos al árbol más alto del patio, el sepelio.

Félix Rauda, el conserje, aún lo recuerda: “Habían dicho que hasta un padre iba a venir y al final todo fue bien simple, sin gracia”.

No solo el entierro se manejó en silencio. La razón oficial del deceso —obstrucción del aparato digestivo provocado por una manzana— generó polémica. Tanta que Fiscalía y CONCULTURA, la entidad de la que depende el zoo, anunciaron con bombo y platillo sendas auditorías para verificar si hubo negligencia.

Algunos de los empleados del zoológico fueron más allá y pidieron la destitución del aún director, Mario Guevara.

Sin resultados

Hoy, 12 meses después, se sabe que apenas hubo seguimiento a esos anuncios hechos al calor de los cuestionamientos. CONCULTURA dio por finalizada su auditoría y descartó negligencia. Aún se agarran a la versión de la manzana.

En la Fiscalía, simplemente, no se siguió el proceso. Consultados sobre el porqué, su gabinete de comunicaciones se escudó en que la investigación se estancó debido a “la falta de respuesta del Ministerio de Medio Ambiente”.

El artículo 91 de la Ley de Medio Ambiente señala que si entidades como la Fiscalía tuvieran conocimiento de una infracción ambiental, se procedería a una inspección que constituirá prueba.

La Fiscalía asegura que la petición de la inspección se envió al ministerio dos veces, desde julio de 2004, sin obtener respuesta. Los señalados niegan haberlas recibido. También desde su gabinete de comunicaciones dicen que no les compete autorizar el seguimiento.

Entre las contradicciones de ambas instituciones lo único claro es que, pasado un año, el expediente sigue como el día que se abrió, eso, a pesar de declaraciones como las de Gustavo González, el veterinario del zoológico guatemalteco de La Aurora, quien, consultado por LA PRENSA GRÁFICA, no tuvo reparos en señalar que no incluyen manzanas en la dieta de los dos hipopótamos que tienen o que su promedio de vida en cautividad es de unos 40 años. Alfredito murió cuando le faltaban dos semanas para cumplir 29 años.

Era, hasta su muerte, el único hipopótamo en la historia del parque y, después de Manyula, el segundo huésped más antiguo. Nacido el 31 de julio de 1975, llegó desde Miami (Estados Unidos) a San Salvador el 10 de diciembre de 1978.

Tras su muerte llegó Gustavito que tuvo una gran fiesta de bienvenida. No obstante, al menos entre los alumnos de la escuela República de Brasil, no ha logrado llenar el hueco dejado por su predecesor.

“Alfredito me gustaba más porque era más chistoso; el de ahora ni sale del agua”, comenta Karen González, de seis años.

     
  El sucesor de Alfredito ya está elegido
LA PRENSA GRÁFICA viajó a Guatemala para conocer al hipopótamo que en dos semanas llegará a San Salvador.
     
  Último adiós de Alfredito en la intimidad
Decenas de personas acudieron ayer a despedir al hipopótamo, pero se prohibió el acceso del público al recinto.
     
  El zoo pierde a Alfredito
Este hipopótamo había llegado al país en 1978, y sólo la elefante Manyula le superaba en edad.
     
  Alfredito, huésped del zoo desde 1978
23 de diciembre de 2003. A simple vista, esta fecha puede no significar nada para la mayoría de los habitantes del Gran San Salvador. Sin embargo, para los 70 empleados y cerca de medio millar de especies animales...
     
  Los 25 años de Alfredito
El segundo animal más grande que vive en El Salvador llegó a sus 25 años de edad en la tranquilidad de su recinto... sin fiesta ni pastel.
 
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“Jamás olvidaré que lo conocí”

Salvadoreños de todo el mundo lamentaron su muerte y se despidieron del hipopótamo

Desde lugares tan lejanos como Australia y Dinamarca, los salvadoreños lamentaron de forma unánime la muerte de Alfredito.

“Yo, si hubiese sido presidente de la república, declaro duelo nacional.”


jcarmero@yahoo.com, Mejicanos.


“Hace mucho tiempo, cuando visitaba el zoológico, siempre salía corriendo a ver si algún día Alfredito saldría del agua. Un día, mi padre visitó el zoológico y cuando llegó a la casa contó lo impensable para mí: ‘Había visto al hipopótamo fuera del agua’. Yo no lo podía creer. El domingo lo fuimos a ver en la mañana, pero él estaba, como siempre, quieto en su pileta; yo presionaba a mi padre para que cada 30 minutos fuéramos a ver si ya había salido. Tanta fue mi presión, que mi padre me dijo que lo íbamos a ver por última vez y que si no salía, jamás en la vida volveríamos a su recinto. Alfredito estaba todavía en su pileta; de pronto, se dirigió hacia su rampa y lentamente empezó a salir. Yo no lo podía creer. Ese hermoso día hice muchos dibujos de él.”

Marvin Rodríguez, Santa Tecla.

“Sólo me queda un lindo recuerdo de él, y es que tuve la dicha de que posara para mí. Te recordaré, Alfredito.”

calopez@hotmail.com,
San Salvador.

“Siento mucho mucho la muerte de Alfredito, pues para mí representaba un símbolo del zoológico y del país. Mi familia y yo lo llevaremos siempre en la memoria y en el corazón.”

silverneoo000@aol.com,
Nueva York.

“Este día ha sido el más triste desde hace mucho tiempo. Ahora en la mañana que vi por internet esta fatal noticia, me puse a llorar como si fuera niño. Tenemos que estar de luto unos cuatro días y le hago un llamado al presidente Saca porque el zoológico no puede seguir así: hay que ayudar entre todos a que los animales se sientan bien. ¿O qué. También vamos a esperar que se muera Manyula para hacer algo? ”

Eduardo Mejía, California.


“Recién puesto Alfredito en su estanque, un señor que trabajaba en el zoológico nos enseñó cómo le sobaba el hocico y le tocaba los dientes hasta la lengua, y el animal se dejaba tranquilamente. Yo tuve la suerte de tocarlo y verlo de cerca. Es una verdadera lástima que murió de esa manera y que en nuestro país tengamos tanta gente inconsciente con falta de amor y respeto por los animales. En países con leyes más duras, como Australia, hay penas de hasta 10 años de cárcel por matar un animal del zoo.”

Osmín Olivo, Australia.