Agosto/17/2004. La
tropa salvadoreña tendrá que esperar
unas horas más para viajar a Iraq. Los 380
soldados no saldrán este día rumbo
a la nación asiática, como estaba
previsto en principio, pues aún faltan completar
algunos aspectos logísticos de vuelo.
El presidente de la república, Elías
Antonio Saca, confirmó ayer a LA PRENSA GRÁFICA
el retraso en el viaje del tercer contingente de
militares salvadoreños.
“Hemos platicado con el ministro
(de la Defensa) y había algunas cuestiones
de logística que completar... (la salida)
podría ser el 19 de agosto”, dijo el presidente
vía telefónica desde Estados Unidos
. Saca,
quien despidió a inicio de mes a la tropa
antes de su gira por Taiwán y Estados Unidos,
reiteró la disposición del Gobierno
de mandar a los soldados hacia Iraq.
“La tropa va a salir
en los próximos días dependiendo del
tráfico internacional que tengamos disponible;
pero la tropa sale”, advirtió.
Ejército
confirma
La Fuerza Armada confirmó la postergación
del viaje. “La fecha de salida queda confirmada
para el jueves 19 de agosto”, dijo el portavoz interino
de la institución armada, teniente coronel
Eduardo Figueroa.
El ejército espera que el viaje de la tropa
sea este jueves. Por ahora, el alto mando ha preparado
para este día una reunión entre los
soldados y sus grupos familiares.
La salida del nuevo
contingente depende del transporte y de la logística
del Ejército de Estados Unidos, que proporcionará
dos aviones militares para el transporte de los
legionarios salvadoreños. Los 380 soldados
relevarán a otros 374 que se encuentran destacados
en la ciudad de Nayaf desde febrero pasado.
La última
licencia de la tropa
Los 380 soldados del batallón Cuscatlán
III tuvieron un fin de semana familiar. El Ejército
les concedió licencia para que se reunieran
con sus seres queridos en la víspera del
viaje que los llevará a cumplir su misión
en Iraq.
Le doy parte mi teniente que estoy presente
pues goce de licencia el fin de semana,
decía ayer un legionario al comandante
de guardia en el Comando de Fuerzas Especiales
(CFE), ubicado en Ilopango.
Tras rendir el parte a su superior, el militar
se dirigió a la sede del batallón
Cuscatlán a uniformarse para atender a
la formación de tropa, prevista para las
14 horas.
El comandante de guardia tomaba nota de la llegada
de cada uno de los soldados que se hacían
presentes a la guarnición militar.
El reporte del retorno de los legionarios será
posteriormente entregado al comandante del CFE,
coronel Eduardo Ernesto Mendoza Morales, para
su respectiva revisión.
Ya adentro del cuartel, los soldados madrugadores
lucían un traje camuflado. En sus mangas
también van pegados dos parches que son
distintos a los que llevan los demás soldados:
la bandera de El Salvador y el logotipo del batallón
Cuscatlán.
La tropa legionaria ya comenzó la cuenta
regresiva. Se espera que los militares salvadoreños
vuelen con rumbo a Iraq en las próximas
48 horas. En el país asiático, donde
estarán por un periodo de seis meses, se
unirán a la fuerza multinacional comandada
por ejército de Estados Unidos.
Demanda al Estado por
envío de tropa
El presidente de la república, el ministro
de Defensa y la Asamblea Legislativa fueron demandados
ayer en la Corte Suprema por el envío de
soldados a Iraq.
La demanda de amparo fue interpuesta por el
ciudadano José Francisco García,
quien considera que se violenta el derecho a la
vida y a la integridad de los soldados y la población
ante posibles represalias de los musulmanes por
el apoyo que se brinda a la coalición multinacional
en el país asiático.
El ciudadano también interpuso una demanda
de inconstitucionalidad contra la ley especial
aprobada por la Asamblea Legislativa que da vida
a los acuerdos del Consejo de Seguridad de la
ONU que permiten la participación de los
salvadoreños en las tareas de reconstrucción.
La ley, dice el demandante, contraviene la Constitución
porque la misión de la Fuerza Armada es
mantener la soberanía y proteger el territorio
nacional, no el extranjero. Alega que se debe
detener el envío del tercer batallón
porque la Constitución de la República
está por encima de la resolución
de la ONU y del decreto.
Yo le pido al
señor que me lo cuide
Bertila Castillo, de 54 años, llegó
ayer al Comando de Fuerzas Especiales del Ejército
para tratar de reunirse con su sobrino, el cabo
del batallón Cuscatlán Jesús
Leiva Castillo, quien está a punto de viajar
a Iraq.
El encuentro por fin ocurrió en la comandancia
de guardia del recinto (CFE). La mujer lloraba
y abrazaba; el soldado, serio, trataba de consolarla:
No se preocupe, decía.
Tras conversar por más de media hora con
su sobrino, Castillo se retira de la guarnición
militar satisfecha de haber podido ver al soldado
antes del viaje a Iraq. Yo me puse a llorar,
pero él me dijo: tía, no se
preocupe, primero Dios que él me va a cuidar,
narró la mujer al describir el instante
en que abrazó al cabo.
Leiva Castillo, de 26 años, tiene ocho
días de alta en el Ejército. Su
tía está resignada con la misión
que le ha sido encomendada al joven militar. Yo
le pido al Señor que me lo cuide. Sólo
Dios y nuestra Madre Santísima con ellos,
dijo.
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