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Ha sido un momento duro en mi vida, pues todo el grupo vino menos mi hijo; y gracias porque no me desamparan y me ayudan... ojalá que a todos los que se han ido que Dios los cuide y que vengan felices otra vez a sus hogares.”
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Resultaron otros 10 soldados heridos; pero lastimosa- mente el de gravedad y el mortal fue él... la intención de uno es que todos regresemos con bien, pero uno pone y Dios dispone, el Señor en gloria lo tenga.”
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Septiembre 8. El batallón Cuscatlán II, que la semana pasada retornó de Iraq, entregó ayer a la madre del soldado Natividad Méndez Ramos, fallecido en abril en un combate
con milicianos chiitas en Nayaf, los diplomas de reconocimiento y la medalla al mérito correspondientes a su hijo por su misión en aquel país.
La entrega a Herminia Ramos de Méndez la hizo quien fue comandante del batallón, coronel Hugo Omar Orellana Calidonio, quien se hizo acompañar de otros dos veteranos de Iraq.
Méndez Ramos recibió así, en forma póstuma, los diplomas que le extendieron la jefatura del batallón Cuscatlán II, el Comando de la División Multinacional, el Segundo Regimiento Acorazado de Estados Unidos
y la Fuerza de Tarea 237 de Estados Unidos.
El Comando de la División Multinacional está a cargo del ejército polaco, que tiene a su cargo la zona centro-sur de Iraq tras el derrocamiento de Sadam Husein en 2003.
Los documentos estaban rubricados por el general polaco Mieczyslaw Bieniek, jefe del comando de la división multinacional centro-sur, y el general estadounidense Ricardo Sánchez, quien fue jefe de las fuerzas de Estados Unidos en Iraq.
Méndez Ramos murió el 4 de abril, cuando una patrulla salvadoreña en las cercanías del campamento Baker fue atacada por milicianos leales al clérigo chiita Muqtada al Sadr. El combate dejó heridos a otros 14
soldados salvadoreños y nunca se informó sobre las bajas iraquíes.
La madre del soldado recibió también una medalla por servicios prestados en Iraq, que reciben todos los miembros de los contingentes salvadoreños en ese país, que también tienen en proceso una condecoración
póstuma por actos heroicos.
Aparte de los diplomas y medallas, los visitantes entregaron a la mujer una ayuda económica recogida entre los soldados de la División Multinacional.
Orellana Calidonio, tras varios minutos en la casa, se dirigió al cementerio general de Guaymango para ver la tumba de Natividad.
El subjefe del Estado Mayor Conjunto, general de brigada Carlos Cáceres, y el comandante del Comando de Fuerzas Especiales, coronel Eduardo Mendoza, también estuvieron presentes.
¿Y cómo murió mi hijo?
Doña Herminia Ramos de Méndez tenía entre sus manos álbumes con fotografías que habían captado momentos de su hijo Natividad Méndez Ramos como miembro del Ejército. La madre del joven soldado se aprestaba a recibir
la visita del coronel Omar Orellana Calidonio, que llegaba a entregarle los reconocimientos que le fueron dados a su hijo por su trabajo en Iraq.
Lamentamos que su hijo no pudo venir con nosotros de regreso. Estamos para apoyarla y ayudarla, le dijo el militar a la madre de Natividad.
La mujer no pudo contener el llanto. Con voz entrecortada y lágrimas sobre sus mejillas le pidió a quien fue el jefe de su hijo que le narrara cómo ocurrió el mortal suceso.
¿Y cómo fue que mi hijo murió por allá, usted?, preguntó mientras se lanzaba hacia sus brazos. Éste la abrazó y luego le relató parte de los hechos de aquella mañana, el 4 de abril pasado.
En los incidentes que se dieron el 4 de abril... fue en el momento inoportuno cuando él cruzó la calle y le cayó el disparo..., le contó, mientras trataba de reconfortarla. Él hizo manifiesta su capacidad... protegió
al subsargento para que cruzara la calle, le explicó.
Doña Herminia recibió una promesa: que el jefe de la patrulla de ese 4 de abril y otros soldados que participaron en el combate llegaran a visitarla en una fecha posterior.
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