El ministro de Defensa, general Otto Romero,
advirtió ayer que aquellos salvadoreños que asuman
trabajos como guardias de seguridad en Iraq no
contarán con protección alguna por parte del batallón
Cuscatlán, y aclaró incluso que, en caso de secuestros
de ciudadanos salvadoreños, el Gobierno, al igual
que algunos países europeos, mantendrá una postura
de no negociación con los secuestradores.
El ministro hizo estas declaraciones tras informar
que “menos de 10 efectivos” militares
del batallón Cuscatlán II han pedido se les dé
de baja en el Ejército. “Ninguno de los
que se han vuelto reservistas nos han dicho que
sea porque tengan pensado regresar a Iraq”,
aclaró, tras admitir que el de agente de seguridad
privado es un trabajo que “podría interesar”
a los ex militares.
“Pero el Gobierno salvadoreño no lo apoya
por considerar que Iraq continúa siendo un país
peligroso. No recibiremos chantajes si son capturados
”, apuntó.
La semana pasada trascendió que una veintena
de soldados del batallón Cuscatlán II están interesados
en ser guardias de seguridad en Iraq, aunque el
Ejército descarta que alguno esté ya contratado.
“La salida de estos soldados podría coincidir
con este ofrecimiento de trabajo”, admitió
el ministro.
Un centenar de ex militares y ex policías salvadoreños
se encuentran trabajando en diversas zonas de
Iraq como guardias de seguridad en embajadas y
empresas privadas.