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Las tropas salvadoreñas destacadas en la ciudad
de Hilla, en Iraq, no participarán en los operativos
de seguridad de las elecciones del 30 de enero
próximo, cuando los iraquíes votarán por una asamblea
que se encargará de redactar una nueva constitución.
“Durante la fase de elecciones (30 de
enero próximo) nos mantendremos dentro de los
campamentos, completamente alejados a cualquier
centro de votación”, reveló el comandante
del batallón, Roberto Artiga Chicas, al contestar
por medio de correo electrónico un cuestionario
que se le envió de igual forma.
El batallón Cuscatlán III, con 380 elementos,
se trasladó en agosto desde la conflictiva ciudad
de Nayaf hacia Hilla, unos 100 kilómetros al norte,
en busca de una zona más tranquila.
A pesar de que el Ejército salvadoreño ha estado
instruyendo a las fuerzas policiales y de seguridad
iraquíes, los soldados de El Salvador no participarán
en el resguardo de las elecciones.
“Esa tarea e corresponde a las fuerzas
de seguridad iraquíes (Policía y Guardia Nacional).
En esta fase previa a las elecciones se les orienta
sobre los procedimientos de control y seguridad”,
dijo Artiga.
Insistió en que el trabajo del batallón está
enfocado en ayuda humanitaria, aunque antes se
ha trabajado en retenes y en brindar seguridad
a convoyes.
“La transición de funciones a las autoridades
de Iraq establece que las tareas de seguridad
pública son desarrolladas por las fuerzas de seguridad
de Iraq”, explicó, cuando la violencia contra
las tropas ocupantes se han incrementado, en vísperas
de las elecciones, que la etnia sunita no acepta
por considerar que se hacen según conveniencia
de Estados Unidos.
El militar aclaró que ya no se entrena al personal
que integrará la nueva Guardia Nacional de Iraq
y que ahora trabajan en 28 obras de infraestructura
con un valor de 1.2 millones de dólares, pero
se trata de obras abandonadas, no destruidas por
la guerra. “Más bien tiene relación con
la marginación social que tuvo la población durante
décadas de dictadura”, subrayó.
Entrevista con Roberto Artiga
El pueblo ve que cumplimos
El comandante del batallón Cuscatlán
III, Roberto Artiga, cree que el riesgo de tener
salvadoreños en la conflictiva Iraq ha
valido la pena para ayudar a la población
de ese país.
¿Qué balance hace del trabajo
realizado en Hilla?
Positivo, definitivamente, ya que los objetivos
se han ido cumpliendo de acuerdo con lo planificado.
En enero esperamos completar en un 100 por ciento.
Por otro lado, la experiencia adquirida enriquece
la unidad y a la institución de la cual
formamos parte.
¿Cómo recibe la población
la ayuda que ustedes le dan?
Después de mucho tiempo de promesas y propuestas
de ayudas que no se habían concretado,
la intervención de la Fuerza Armada de
El Salvador y las gestiones desarrolladas para
lograr canalizar los recursos para ejecutar los
proyectos de reconstrucción, han causado
un impacto inmediato positivo; la población
ha visto que le hemos cumplido lo que le prometimos,
además el buen trato y las relaciones que
nuestros soldados tienen día a día
ha ganado el respeto de los habitantes del área
de operaciones bajo nuestra responsabilidad.
Con el riesgo en que se ponen las vidas de
salvadoreños, ¿cree que vale la
pena el esfuerzo hecho hasta ahora?
Por supuesto que sí, ver la sonrisa de
los niños, la hospitalidad mostrada por
las autoridades locales y los sheiks
(jefes de tribu) son indicadores del éxito
que estamos obteniendo; siempre vale la pena ayudar
a un pueblo que lo necesita y mostrar siempre
esa solidaridad que debe caracterizar a los salvadoreños
con aquellas personas o países que lo requieren.
Se discute la posibilidad de enviar un cuarto
grupo. A su juicio, ¿El Salvador debería
seguir con presencia militar en Iraq?
Ésa será una decisión de
nuestro Gobierno, que lo evalúa de acuerdo
con la información que les enviamos. Nosotros
como soldados cumplimos las órdenes del
alto mando y las ejecutamos en forma profesional
y eficiente.
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