|
Los primeros 190 soldados del batallón Cuscatlán
III, que realizaron tareas de asistencia humanitaria
en Iraq, retornaron ayer a nuestro país tras permanecer
durante seis meses en la ciudad de Hilla.
Los efectivos militares llegaron a bordo de un
avión comercial tipo DM-11 a las 7:38 de la mañana
a la base aérea militar de Comalapa, tras 22 horas
con 38 minutos de vuelo.
La nave aérea, fletada por el Gobierno de los
Estados Unidos, salió de Kuwait y en su ruta hacia
El Salvador hizo escalas en Irlanda y Estados
Unidos.
Los legionarios fueron recibidos por el alto
mando de la Fuerza Armada y por comandantes de
las diferentes guarniciones militares.
Los 190 soldados, tras efectuar sus respectivos
trámites migratorios, fueron sometidos a intensos
chequeos médicos de rutina.
El ministro de la Defensa Nacional, general de
división Otto Romero Orellana, destacó el trabajo
ejecutado por los militares en Iraq.
“La historia que ustedes acaban de escribir
va a quedar registrada”, dijo a la tropa
que desarrolló 28 obras de infraestructura en
el país del Cercano Oriente.
Romero explicó que los soldados gozarán de una
licencia de un mes para poder compartir con sus
familias, de las cuales fueron separados por seis
meses.
Los restantes 190 soldados del tercer contingente
tienen previsto arribar esta tarde a la base militar
de Comalapa, de donde saldrán hacia Ilopango para
reencontrarse con los suyos.
El Salvador es el único país de América Latina
que mantiene tropas en Iraq, adonde llegó el primer
contingente de soldados en agosto de 2003.
Soldados en tierra de Abraham
12 soldados visitaron en tres ocasiones la ciudad
de Ur de los caldeos.
Soldados del batallón Cuscatlán
III tuvieron la oportunidad de visitar en Iraq
un lugar conocido como Ur de los caldeos, la tierra
natal de Abraham, el padre de los creyentes.
Este lugar queda a medio camino entre las ruinas
de la antigua ciudad de Babilonia y la cabecera
del golfo Pérsico.
En su apogeo, estuvo probablemente más
cerca al mar y al río, y por tanto era
un importante centro comercial.
El teniente coronel Juan Antonio Membreño
trae a su memoria los momentos que experimentó
cuando les dijeron en qué lugar se encontraban.
Íbamos a una misión y se
nos dijo que conoceríamos esas tierras
y las visitamos en tres veces desde noviembre
pasado, recuerda.
Agregó: Fue una emoción
la que sentimos cuando se nos dijo que éramos
los primeros salvadoreños en pisar esa
tierra de Ur de los caldeos, recuerda el
oficial.
Membreño trajo consigo fotografías
del lugar del que hablan las Sagradas Escrituras.
Se me viene a la memoria cuando anduvimos
en el interior de unas cuevas y pudimos observar
la arquitectura del lugar, rememora, mientras
revisa la carga que trajo consigo desde Hilla,
Iraq.
La Biblia relata en uno de sus libros que Dios
le pidió a Abraham que abandonara la idólatra
ciudad en donde se había criado para que
emigrara hacia un destino desconocido.
Cuscatlán III y sus familias, seis
meses después
El comando de fuerzas especiales (CFE) se vistió
ayer de gala para recibir como héroes a
los primeros 190 soldados del Cuscatlán
III.
Compañeros de armas y familiares de los
soldados que regresaban de su largo viaje los
esperaban para saludarlos.
Los legionarios lucían el uniforme que
caracteriza a las tropas estacionadas en Iraq:
botas y vestimenta color beige.
Los agradecimientos al Supremo Creador, los
abrazos y los llantos de felicidad eran la escena
común que dominaba el ambiente en la sede
militar.
Gracias a Dios, la misión salió
bien desde que inició hasta que finalizó,
comentó el cabo Werner Vladimir López.
Los 380 soldados del Cuscatlán III partieron
hacia Iraq entre el 18, 20 y 22 de agosto de 2004.
La tropa relevó a otros 374 soldados que
se encontraban en la ciudad santa de Nayaf, que
para ese entonces era escenario de fuertes enfrentamientos
entre chiitas y soldados estadounidenses. El Gobierno
salvadoreño dispuso que los legionarios
se trasladaran de Nayaf a la ciudad de Hilla,
por relativa calma.
|