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El sargento Romel Neftaly Moreira Gámez, uno de los legionarios que viajó a Iraq, hace seis meses, encontrará un par de sorpresas agradable cuando se reencuentre en casa con su familia. Una de ellas será que su primer hijo ya puede leer y escribir, mientras que el segundo aprendió a hablar y a caminar. El militar dejó a su hijo Romel Alexander, de siete años, en preparatoria cuando partió él hacia Iraq, y hoy el niño se encuentra en primer grado. Ya puede leer y escribir un poco, comenta con orgullo su madre Julia Isabel. El chiquillo Stanley Roberto también tendrá algo nuevo que mostrar a papá cuando venga. Cuando mi esposo se fue, mi hijo no podía caminar y no hablaba muy bien, pero hoy ya no lo puedo detener y habla bastante, dice su progenitora, quien contó que el chiquillo cumplió dos años el viernes recién pasado. Ahora, la familia Moreria está ansiosa por reencontrarse con el viajero y dejar atrás la angustia de lo que significa estar en estos momentos en un país en guerra. El soldado perdido Moreira Gámez dejó historia. Vivió momentos de confusión cuando regresaba de Kuwait de recibir asistencia médica. En Nayaf el soldado sufrió un accidente de tránsito que lo incapacitó por unos días. Moreira fue asistido médicamente en Kuwait y luego fue trasladado a la capital iraquí, Bagdad, donde estuvo extraviado por varios días, pues no encontraba un medio de transporte para viajar de regreso a la sede del batallón Cuscatlán, destacado en Nayaf. Ahora, ese episodio pasado quizá sirva para reír un poco. Ya quiero que venga. Ya desperté de la pesadilla, comenta la esposa del militar, Julia Isabel, mientras atiende a su pequeño Stanley Roberto. La familia Moreira recibió el pasado 14 de febrero la última llamada del militar con el anuncio de que el soldado dejaba Nayaf para venir de nuevo a El Salvador. |
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