Recuerden que somos calle, pero elegantes”, imploraba
el boricua Tego Calderón, parafraseando una de sus canciones,
a los más de 10 mil asistentes que, impulsados por la
incontenible emoción de ver de cerca al artista más
importante del reguetón caribeño, habían roto el cordón
de seguridad y amenazaban con causar una desgracia en
las instalaciones del Estadio Charlaix, la noche de
sábado en el Carnaval de San Miguel.
Tal y como Fama les contó ayer, la mayor expectativa
de los asistentes al carnaval (que según el Comité de
Festejos de la ciudad oriental alcanzó el millón de
personas), era por presenciar la participación artística
internacional, encabezada por los puertorriqueños Tego
Calderón y Héctor y Tito.
Sin embargo, la jornada se vio empañada cuando constantes
brotes de violencia casi obligan a que los organizadores
del “festival de reguetón” cancelaran la
jornada, transmitida a todo el país a través de Canal
6 y las estaciones radiales YXY y Stereo Scan.
A eso de las 9:30 de la noche, cuando se suponía que
se había superado una serie de problemas técnicos, apareció
en escena el grupo de rap chalateco Pescozada, quienes
no lograron superar ciertas adversidades causadas por
graves fallas de sonido. Al parecer, un grupo de asistentes
ubicado en el contorno de la consola de sonido externo
desconectaba los cables de conexión con el escenario.
Pescozada interpretó temas como “Sexo, drogas
y rap en español” y “De casa nos alejamos”,
pero los más de 6 mil asistentes hasta ese entonces
exigían la presencia de los exponentes de reguetón se
mostraban hostiles con el grupo de hip hop chalateco.
Luego llegó el turno del grupo local Heavy Clan, quienes
gracias a su reguetón y al grupo de bailarinas que utilizaron
en el escenario despertaron al público, que inmediatamente
se puso a “perrear”. Fue en este momento
cuando los primeros brotes de violencia comenzaron a
ocurrir.
A esta altura, el tradicional desfile del carnaval
había finalizado y miles de personas recaían en el Estadio
Charlaix, para sumar más tarde un cúmulo de más de 10
mil personas.
Frente al escenario se había instalado un grupo de
personalidades importantes (como reinas de barrios migueleños),
pero poco a poco comenzaban a colarse otras personas,
haciendo inútil el esfuerzo de los aproximadamente 25
agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que habían
formado un cordón de contención frente a la tarima.
Luego, la presión de la multitud fue tanta que tumbaron
la malla metálica que separaba a la gente de la tarima.
Heavy Clan interpretó temas como “Tírense al
ruedo”, “Nena pleitista” y “Los
rompecocos”, dejando todo listo para Tego Calderón,
quien de manera extraña decidió salir antes que Héctor
y Tito al escenario.
Entre los “colados” estaba Wilmer, un niño
de unos seis años que portaba una camiseta del Águila
de la época “Sanyo”, quien constantemente
preguntaba: “¿Ya va a salir Tego?”. Junto
a él, varios niños sufrieron la embestida de la marea
humana que, por fin, al ver en el escenario al autor
de “Punto y aparte (calle, pero elegante)”,
rompieron el cerco de seguridad, arrinconando el escenario.
Sale Tego
La histeria colectiva explotó a las 10:30 de la noche,
cuando Tego Calderón, el boricua mejor conocido como
“el Aballarde”, entró en escena. Al ritmo
de canciones como “Guasa, guasa” y “Métele
sazón”, el máximo exponente del reguetón caribeño
puso a bailar a todos los asistentes, quienes poco a
poco fueron perdiendo el control.
Algunas personas comenzaron a escalar sobre el escenario,
mientras algunas mujeres que se apretujaban sobre tarima
sufrían desmayos.
Tego Calderón lucía visiblemente consternado y constantemente
paraba las canciones para solicitarle a la audiencia
un poquito de calma.
“Pol favol, vamos a poltalnos bien, sin empujal,
que no quelemos que haya una desglacia. Glacias pol
lo elegante... Tú sabes”, decía Tego, con el típico
acento boricua.
“Esto es demasiao. No se puede seguil así. Si
pasa algo aquí, yo después me voy a sentil lesponsable”,
expresaba el artista.
Más tarde llegó el alcalde de San Miguel, Will Salgado,
a pedirle a la gente que colaborara con el concierto
y se calmara, algo que paulatinamente fueron haciendo.
Para el final de su participación, Tego incluyó un
par de los temas más importantes de su repertorio, “Quiero”
y “Punto y aparte”. Luego se despidió sin
antes afirmar que sentía que se quedaba corto con el
show que pensaba ofrecer.
A la salida del escenario, Tego Calderón encontró muchos
problema para encontrar el camino hacia el microbús.
En este momento, la policía arrojó gas pimienta, la
multitud se esparció y el artista pudo abandonar por
fin el estadio.
Luego llegó el turno del dúo Héctor y Tito, conocidos
como “los Bambinos”, quienes encontraron
una multitud más calmada y pudieron ofrecer su show
por un lapso de una hora y en el cual incluyeron temas
como su gran éxito “Morena”, entre otros.
Pasada la medianoche, aún quedaban parejas bailando
reguetón y perreo con coquetería. Atrás, sin embargo,
había quedado un concierto que, si bien fue muy alegre,
dejó una estela de desórdenes que apunto estuvo de amargar
la noche a los miles de asistentes y que, según la Cruz
Roja, dejó 15 golpeados y cinco desmayados.