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Tengo
dudas, me siento vulnerable. Estoy consciente
de que tengo el gran reto de adecuarme a otra
realidad. No voy a un periodo fácil.”
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Estoy
consciente de que ya soy mucho menos importante.
Es mucho más importante el presidente
Saca y el relevo me reduce las tensiones.”
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ÚLTIMAS PALABRAS
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Francisco Flores habló,
en esta entrevista, con más soltura
que en sus cinco años de gobierno
DEL FMLN
El FMLN no es una
fuerza democrática. Su esquema es
la dictadura.
LA OEA
Consideré
que adentro de mis objetivos políticos
eso no era prioritario.
DOLARIZACIÓN
Un debate público
hubiera creado tensión entre el sector
financiero y el Gobierno; hubiera producido
una corrida de los ahorros.
3
países ha visitado
Flores en su gira de despedida.
4
días le quedan como
presidente de la república.
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Visita a Bush
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Este día, en su último acto
oficial en el extranjero, Francisco Flores
visitará a George W. Bush en la Casa
Blanca.
1.° de junio de 2000. Francisco Flores
rinde su primer informe de gobierno en la
Asamblea. Su relación con el FMLN
aún no se había deteriorado
del todo.
18 Noviembre 2000. Flores se enfrenta verbalmente
al presidente cubano Fidel Castro durante
una cumbre iberoamericana en Panamá.
24 de Marzo 2002. El presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, visitó el
país y puso al presidente Francisco
Flores en la mira internacional.
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Visita a Bush
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Este día, en su último acto
oficial en el extranjero, Francisco Flores
visitará a George W. Bush en la Casa
Blanca.
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Washington. Ya no lo acompaña nadie de la
Secretaría de Comunicaciones. Está
solo, como dice haber pasado los últimos
cinco años, y mira al futuro con la incertidumbre
de quien está a punto de dejar, a una corta
edad, el peldaño más alto de su vida.
Pero parece tranquilo, con la serenidad de no ser
ya el responsable de los destinos de la nación.
Habla quien aún es el presidente de la república;
habla con nostalgia de lo que fue y lo que pudo
ser.
Como que el fin de su
gobierno lo tiene más relajado…
Sí. Mi carga de trabajo
es idéntica o mayor, porque he tenido que
empacar y salirme de la casa, ver los problemas
nacionales y preparar la transición, pero
estoy consciente de que ya soy mucho menos importante.
Es mucho más importante el presidente Saca
y el relevo me reduce las tensiones.
¿Está listo para
dejar el poder?
Sí. Estoy seguro de
que voy a pasar por un periodo de adaptación,
y lo primero es resolver cómo voy a llenar
mi día. A partir del 1.° de junio mi problema
será qué voy a cenar. El cambio de
intensidad de vida requerirá un proceso de
adaptación importante. Y en segundo lugar,
el ser menos importante requiere también
un proceso de adaptación.
¿No le teme a volver
al mundo real?
Sí, tengo incertidumbres,
tengo dudas, me siento vulnerable. Estoy consciente
de que tengo el gran reto de adecuarme a otra realidad.
No voy a un periodo fácil.
¿Le hará falta
la presidencia?
Creo que sí. Hay muchas
cosas atractivas de ser presidente. Imaginate lo
que es transformar el país, replantearse
la relación internacional, la relación
con la Asamblea. Pensar y repensar el país
para transformarlo tiene una enorme satisfacción
personal. Antes mis triunfos eran ser el primero
en la clase o ganarme algo en deportes, pero esto
no tiene comparación.
Dicen que el poder es
adictivo, y usted acumuló mucho.
Sí. Yo creo que me
voy a quedar algo mandón. Le pido paciencia
a Lourdes, pero tengo que buscar cambiar y eso es
parte de los retos.
¿Qué se necesita
para ser presidente?
Se necesita en primer lugar
mucha inteligencia, entendida como la raíz
latina, leer entre líneas, ver atrás
de las apariencias. En segundo lugar se necesita
muchísima valentía, porque cada decisión
necesariamente te enfrenta con un grupo de interés
si querés favorecer a la mayoría.
Te tomás riesgos continuamente y te coloca
en una posición de soledad que requiere mucha
valentía. Y requiere finalmente mucho cariño
y amor al país.
¿Y las tiene el presidente
electo?
Sí, indudablemente.
Saca es un hombre inteligente y exitoso, tiene mucho
corazón.
¿Le gusta el nuevo gabinete?
No lo conozco. Se murmura
mucho, pero no se sabe. Yo tenía un grupo
de 4 ó 5 personas, María Eugenia Brizuela,
Miguel Ángel Simán, Juan José
Daboub, José Angel Quirós, que donde
yo los pusiera iban a funcionar, y yo todavía
hice cambios a última hora. Nadie sabe cuál
va a ser el gabinete.
¿Cómo quiere ser
recordado?
Como el presidente que le
dio una fuerte dosis de autoestima al país,
que le demostró al salvadoreño sus
potencialidades, que se puede entrar a la cancha
internacional. Así quiero ser recordado,
como un presidente que le dio a El Salvador autoestima
nacional y visión de futuro.
También se arrepentirá
de algunas cosas…
Sí. Me equivoqué
muchísimas veces.
La ruptura con el FMLN
¿A ver?
Te puedo mencionar dos. Cometí
el error de confiar en que podía concertar
con el FMLN al principio, mientras hablaban conmigo
planificaban sabotajes, y desperdicié mucho
tiempo valioso. También cometí el
error de confiar en el PCN para la huelga de médicos,
y ése fue el momento en que ellos le apuestan
al FMLN como opción de futuro y rompen su
relación con ARENA y conmigo. No la vi venir,
y la debí haber visto.
El Frente lo responsabiliza
a usted del rompimiento, dicen que les mintió
para la dolarización y ahí se acabó
el diálogo.
No es cierto. Schafik cree
que dolarización es Estados Unidos y él
es enemigo de Estados Unidos. La división
de clases oligarquía-pueblo se traduce internacionalmente
en Estados Unidos y países pobres. El distanciamiento
con el FMLN fue mucho antes.
¿Cuándo?
Cuando me di cuenta de que
mientras conversaban conmigo organizaban todo tipo
de sabotajes. Cuando me di cuenta de que no eran
una fuerza democrática. Su esquema no es
ganar elecciones, es la dictadura. No son un liderazgo
que un presidente puede legitimar.
¿Le toca a un presidente
legitimar o no a una oposición cuyo liderazgo
ha sido electo por sus bases?
El presidente está
obligado a hacer lo que le conviene al país.
Mucho pueden haber sido electos democráticamente,
pero si al final tenés un proyecto totalmente
negativo para el país no es razón
para ser aceptado. La obligación del presidente
es cuidar al país.
Pero deja un país
polarizado, ¿no lo ve así?
Yo lo veo con un nuevo mapa
político. Si la Asamblea es el reflejo del
mapa político salvadoreño, todas las
certidumbres que teníamos antes han cambiado.
La Asamblea está dividida en tres tercios:
ARENA, el Frente y los otros partidos. Todos estos
tercios son ahorita posibilidades. ARENA con una
renovación permanente que no sabemos hacia
dónde lleva su liderazgo, los partidos pequeños
desaparecidos que no sabemos qué van a hacer
con sus estructuras de base, y el Frente con una
división tajante entre un grupo antidemocrático
y otro que sí la valora. A mí me da
mucha satisfacción las posibilidades de ese
panorama político.
¿Y qué espacios
tiene su sucesor?
Creo que él debe decidir
qué alianzas construirá, pero debo
decir, y ésa es mi gran satisfacción,
que le dejo una enorme cantidad de posibilidades
que no tuve yo.
¿Como cuál?
Como, por ejemplo, cómo
reconstruye su relación con los partidos
pequeños, eso está en veremos. Él
puede escoger.
Las deudas del Estado
Deja un país endeudado.
Lo importante es la relación
entre ingresos y deuda, y en ese sentido el país
es más sólido que el que encontramos.
Nosotros dejamos la deuda del terremoto, que a mi
juicio es la mejor inversión necesaria y
absolutamente justificable que había que
hacer. Para enfrentar esa deuda tenemos más
recaudación, menos gasto público y
al día en nuestros compromisos. Tenemos un
superávit de cuatro puntos, pero dada la
dolarización no se puede salir a gastar,
porque no hay mecanismos de compensación
de tipo de cambio. El gasto tiene que ser a raíz
de tus ingresos, no se puede andar jugando.
Pero igual hay que pagar
esos préstamos. Saca no podrá endeudarse
para otros proyectos.
Tampoco es que al presidente
entrante le toque pagar toda la deuda de la reconstrucción.
Los grupos de poder
¿Cuáles fueron
sus mayores obstáculos?
El primero es la naturaleza.
Entramos con el Mitch y nos agarraron los dos terremotos.
En segundo lugar los grupos de interés, que
son un problema para gobernar. Como el sector del
transporte que ha vivido del subsidio toda la vida,
te terminás enfrentando con él, y
así todos los grupos de interés. La
burocracia es un problema serio. El gobierno es
un grupo de interés que se sirve a sí
mismo del presupuesto antes de darle a los salvadoreños.
Es difícil, muy difícil gobernar.
¿Cómo lidió
con un grupo de interés como la cúpula
empresarial?
De todos los problemas el
más serio era el de la banca, que se llevaba
una rentabilidad exagerada del esfuerzo nacional.
Se apalancaba en dólares a bajísimas
tasas de interés y prestaba en colones a
altas tasas. Era un negocio sumamente peligroso.
Hablamos seriamente con ellos y tuvieron visión
de país, aceptaron nuestro planteamiento
y transformamos el sistema monetario en el que ellos
perdieron muchísimo dinero.
Con ellos sí habló
de la dolarización…
¿Por qué lo manejé
de forma privada? Porque un debate público
de una tensión entre el sector financiero
y el Gobierno hubiera producido una corrida de los
ahorros. Tenía que hacerlo rápido
y en privado. Fue un proceso de meses en el que
vimos todos los escenarios. Fui a España
a consultarlo personalmente con el vicepresidente
Rodrigo Rato, fui a Taiwán, lo discutí
con connotados economistas en El Salvador y cuando
vimos todos los escenarios armé dos equipos
de trabajo, con Juan José Daboub y Rodrigo
Barraza en dos ejes.
Su relación con
los otros poderes del Estado no fue una luna de
miel
No, no, no. Estábamos
en minoría en la Asamblea y la oposición
con el FMLN con su estrategia el sabotaje. Y los
partidos pequeños, principalmente el PCN,
representando clientelas políticas. Así
no hay forma. Hay que llegar a la conclusión
a la que llegué yo: para gobernar se necesitan
dos de tres: la opinión pública, el
presidente y la Asamblea. Se necesita tener a dos
juntos para crear el eje del poder. Mi estrategia
durante cinco años fue el convencimiento,
movilización y alianza del poder público
frente al Congreso.
Movilización de
la opinión pública a partir de spots
publicitarios….
Yo he tenido éxito
político, que se mide con el triunfo en las
elecciones o los índices de popularidad.
Si uno tiene éxito político, necesariamente
ha tenido éxito comunicacional.
Pero con spots publicitarios…
Obviamente yo no he caído
en la agenda de otros ni he sido un presidente que
anda buscando la cámara. He utilizado la
comunicación en función exclusiva
de mis objetivos políticos, eso es parte
de mi éxito y quizá también
de mi antipatía. Yo no busco la cámara,
no creo en la improvisación. Yo para sentarme
con alguien o dar una declaración pública
tardo horas o días para prepararla.
¿Para ser presidente
se necesita ser autoritario?
No, yo no soy una persona
autoritaria. Tú lo podés hablar con
mi equipo. Ahora, cuando tomo una decisión
no me aparto de ella. Cuando ejerzo la autoridad
que me compete la ejerzo con convicción.
La influencia en la
campaña
¿Qué pasó
con la OEA?
Cuando varios países
me estimularon a correr y me entusiasmaron con la
idea había algo que yo no había medido:
necesitaba hacer una campaña con recursos,
dedicado a eso, y yo consideraba que dentro de mis
objetivos políticos eso no era prioritario.
En ese momento mi objetivo político más
importante era ganar las elecciones y no quería
desviarme en nada que me distrajera de ese objetivo.
¿Qué tanto intervino
usted en esa campaña?
Muchísimo. No directamente
en la campaña, que la llevó adelante
Tony Saca con mucho éxito, pero yo sabía
que estaba en referendo mi gobierno y que tenía
que convertirme en un activo para él. Así
como Tony Saca hizo su campaña yo tuve éxito
en convertirme en activo y eso requería la
movilización de todas mis carteras, voceros.
Todo eso fue un esfuerzo muy grande.
¿Habla de poner las carteras
de Estado en función de un partido?
Yo puse a todas las carteras
de Estado a consolidar su legado y comunicarlo,
era su obligación. Esa era su mejor contribución
a la elección, dentro de todas las normas
establecidas.
¿Qué tan consolidadas
deja las instituciones, cuando todas dependieron
tanto de sus titulares?
Algunos funcionarios de mi gobierno tuvieron
mucho protagonismo. Debemos tener confianza de que
los sistemas perduran más allá de
las personas. Pero hay una realidad, y es que lo
más importante es la calidad de la cabeza.
La misma desconfianza que se pueda tener del nuevo
gabinete se tenía de nosotros. A nosotros
nos decían la Sub-17, ¿no te acordás?
Así que yo pido que le den un voto de confianza
a Tony Saca. Nadie en el mundo nace con conocimiento
de estas cosas.
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