[ENTREVISTA/PRESIDENTE FRANCISCO FLORES]
“Es difícil, muy difícil gobernar”
Carlos Dada/Enviado
politica@laprensa.com.sv

El presidente termina hoy una gira de despedidas que lo ha llevado por Taiwán, Madrid y Washington. Flores revisa rápidamente sus cinco años de gobierno y pide a los salvadoreños que tengan confianza en el nuevo gobernante.

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  Tengo dudas, me siento vulnerable. Estoy consciente de que tengo el gran reto de adecuarme a otra realidad. No voy a un periodo fácil.”

 

  Estoy consciente de que ya soy mucho menos importante. Es mucho más importante el presidente Saca y el relevo me reduce las tensiones.”

 

ÚLTIMAS PALABRAS

Francisco Flores habló, en esta entrevista, con más soltura que en sus cinco años de gobierno

DEL FMLN

“El FMLN no es una fuerza democrática. Su esquema es la dictadura.”

LA OEA

“Consideré que adentro de mis objetivos políticos eso no era prioritario.”

DOLARIZACIÓN

“Un debate público hubiera creado tensión entre el sector financiero y el Gobierno; hubiera producido una corrida de los ahorros.”

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países ha visitado Flores en su gira de despedida.

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días le quedan como presidente de la república.

 

Visita a Bush

Este día, en su último acto oficial en el extranjero, Francisco Flores visitará a George W. Bush en la Casa Blanca.

1.° de junio de 2000. Francisco Flores rinde su primer informe de gobierno en la Asamblea. Su relación con el FMLN aún no se había deteriorado del todo.

18 Noviembre 2000. Flores se enfrenta verbalmente al presidente cubano Fidel Castro durante una cumbre iberoamericana en Panamá.

24 de Marzo 2002. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, visitó el país y puso al presidente Francisco Flores en la mira internacional.

Visita a Bush

Este día, en su último acto oficial en el extranjero, Francisco Flores visitará a George W. Bush en la Casa Blanca.

Washington. Ya no lo acompaña nadie de la Secretaría de Comunicaciones. Está solo, como dice haber pasado los últimos cinco años, y mira al futuro con la incertidumbre de quien está a punto de dejar, a una corta edad, el peldaño más alto de su vida. Pero parece tranquilo, con la serenidad de no ser ya el responsable de los destinos de la nación. Habla quien aún es el presidente de la república; habla con nostalgia de lo que fue y lo que pudo ser.

Como que el fin de su gobierno lo tiene más relajado…

Sí. Mi carga de trabajo es idéntica o mayor, porque he tenido que empacar y salirme de la casa, ver los problemas nacionales y preparar la transición, pero estoy consciente de que ya soy mucho menos importante. Es mucho más importante el presidente Saca y el relevo me reduce las tensiones.

¿Está listo para dejar el poder?

Sí. Estoy seguro de que voy a pasar por un periodo de adaptación, y lo primero es resolver cómo voy a llenar mi día. A partir del 1.° de junio mi problema será qué voy a cenar. El cambio de intensidad de vida requerirá un proceso de adaptación importante. Y en segundo lugar, el ser menos importante requiere también un proceso de adaptación.

¿No le teme a volver al mundo real?

Sí, tengo incertidumbres, tengo dudas, me siento vulnerable. Estoy consciente de que tengo el gran reto de adecuarme a otra realidad. No voy a un periodo fácil.

¿Le hará falta la presidencia?

Creo que sí. Hay muchas cosas atractivas de ser presidente. Imaginate lo que es transformar el país, replantearse la relación internacional, la relación con la Asamblea. Pensar y repensar el país para transformarlo tiene una enorme satisfacción personal. Antes mis triunfos eran ser el primero en la clase o ganarme algo en deportes, pero esto no tiene comparación.

Dicen que el poder es adictivo, y usted acumuló mucho.

Sí. Yo creo que me voy a quedar algo mandón. Le pido paciencia a Lourdes, pero tengo que buscar cambiar y eso es parte de los retos.

¿Qué se necesita para ser presidente?

Se necesita en primer lugar mucha inteligencia, entendida como la raíz latina, leer entre líneas, ver atrás de las apariencias. En segundo lugar se necesita muchísima valentía, porque cada decisión necesariamente te enfrenta con un grupo de interés si querés favorecer a la mayoría. Te tomás riesgos continuamente y te coloca en una posición de soledad que requiere mucha valentía. Y requiere finalmente mucho cariño y amor al país.

¿Y las tiene el presidente electo?

Sí, indudablemente. Saca es un hombre inteligente y exitoso, tiene mucho corazón.

¿Le gusta el nuevo gabinete?

No lo conozco. Se murmura mucho, pero no se sabe. Yo tenía un grupo de 4 ó 5 personas, María Eugenia Brizuela, Miguel Ángel Simán, Juan José Daboub, José Angel Quirós, que donde yo los pusiera iban a funcionar, y yo todavía hice cambios a última hora. Nadie sabe cuál va a ser el gabinete.

¿Cómo quiere ser recordado?

Como el presidente que le dio una fuerte dosis de autoestima al país, que le demostró al salvadoreño sus potencialidades, que se puede entrar a la cancha internacional. Así quiero ser recordado, como un presidente que le dio a El Salvador autoestima nacional y visión de futuro.

También se arrepentirá de algunas cosas…

Sí. Me equivoqué muchísimas veces.


La ruptura con el FMLN

¿A ver?

Te puedo mencionar dos. Cometí el error de confiar en que podía concertar con el FMLN al principio, mientras hablaban conmigo planificaban sabotajes, y desperdicié mucho tiempo valioso. También cometí el error de confiar en el PCN para la huelga de médicos, y ése fue el momento en que ellos le apuestan al FMLN como opción de futuro y rompen su relación con ARENA y conmigo. No la vi venir, y la debí haber visto.

El Frente lo responsabiliza a usted del rompimiento, dicen que les mintió para la dolarización y ahí se acabó el diálogo.

No es cierto. Schafik cree que dolarización es Estados Unidos y él es enemigo de Estados Unidos. La división de clases oligarquía-pueblo se traduce internacionalmente en Estados Unidos y países pobres. El distanciamiento con el FMLN fue mucho antes.

¿Cuándo?

Cuando me di cuenta de que mientras conversaban conmigo organizaban todo tipo de sabotajes. Cuando me di cuenta de que no eran una fuerza democrática. Su esquema no es ganar elecciones, es la dictadura. No son un liderazgo que un presidente puede legitimar.

¿Le toca a un presidente legitimar o no a una oposición cuyo liderazgo ha sido electo por sus bases?

El presidente está obligado a hacer lo que le conviene al país. Mucho pueden haber sido electos democráticamente, pero si al final tenés un proyecto totalmente negativo para el país no es razón para ser aceptado. La obligación del presidente es cuidar al país.

Pero deja un país polarizado, ¿no lo ve así?

Yo lo veo con un nuevo mapa político. Si la Asamblea es el reflejo del mapa político salvadoreño, todas las certidumbres que teníamos antes han cambiado. La Asamblea está dividida en tres tercios: ARENA, el Frente y los otros partidos. Todos estos tercios son ahorita posibilidades. ARENA con una renovación permanente que no sabemos hacia dónde lleva su liderazgo, los partidos pequeños desaparecidos que no sabemos qué van a hacer con sus estructuras de base, y el Frente con una división tajante entre un grupo antidemocrático y otro que sí la valora. A mí me da mucha satisfacción las posibilidades de ese panorama político.

¿Y qué espacios tiene su sucesor?

Creo que él debe decidir qué alianzas construirá, pero debo decir, y ésa es mi gran satisfacción, que le dejo una enorme cantidad de posibilidades que no tuve yo.

¿Como cuál?

Como, por ejemplo, cómo reconstruye su relación con los partidos pequeños, eso está en veremos. Él puede escoger.


Las deudas del Estado

Deja un país endeudado.

Lo importante es la relación entre ingresos y deuda, y en ese sentido el país es más sólido que el que encontramos. Nosotros dejamos la deuda del terremoto, que a mi juicio es la mejor inversión necesaria y absolutamente justificable que había que hacer. Para enfrentar esa deuda tenemos más recaudación, menos gasto público y al día en nuestros compromisos. Tenemos un superávit de cuatro puntos, pero dada la dolarización no se puede salir a gastar, porque no hay mecanismos de compensación de tipo de cambio. El gasto tiene que ser a raíz de tus ingresos, no se puede andar jugando.

Pero igual hay que pagar esos préstamos. Saca no podrá endeudarse para otros proyectos.

Tampoco es que al presidente entrante le toque pagar toda la deuda de la reconstrucción.


Los grupos de poder

¿Cuáles fueron sus mayores obstáculos?

El primero es la naturaleza. Entramos con el Mitch y nos agarraron los dos terremotos. En segundo lugar los grupos de interés, que son un problema para gobernar. Como el sector del transporte que ha vivido del subsidio toda la vida, te terminás enfrentando con él, y así todos los grupos de interés. La burocracia es un problema serio. El gobierno es un grupo de interés que se sirve a sí mismo del presupuesto antes de darle a los salvadoreños. Es difícil, muy difícil gobernar.

¿Cómo lidió con un grupo de interés como la cúpula empresarial?

De todos los problemas el más serio era el de la banca, que se llevaba una rentabilidad exagerada del esfuerzo nacional. Se apalancaba en dólares a bajísimas tasas de interés y prestaba en colones a altas tasas. Era un negocio sumamente peligroso. Hablamos seriamente con ellos y tuvieron visión de país, aceptaron nuestro planteamiento y transformamos el sistema monetario en el que ellos perdieron muchísimo dinero.

Con ellos sí habló de la dolarización…

¿Por qué lo manejé de forma privada? Porque un debate público de una tensión entre el sector financiero y el Gobierno hubiera producido una corrida de los ahorros. Tenía que hacerlo rápido y en privado. Fue un proceso de meses en el que vimos todos los escenarios. Fui a España a consultarlo personalmente con el vicepresidente Rodrigo Rato, fui a Taiwán, lo discutí con connotados economistas en El Salvador y cuando vimos todos los escenarios armé dos equipos de trabajo, con Juan José Daboub y Rodrigo Barraza en dos ejes.

Su relación con los otros poderes del Estado no fue una luna de miel

No, no, no. Estábamos en minoría en la Asamblea y la oposición con el FMLN con su estrategia el sabotaje. Y los partidos pequeños, principalmente el PCN, representando clientelas políticas. Así no hay forma. Hay que llegar a la conclusión a la que llegué yo: para gobernar se necesitan dos de tres: la opinión pública, el presidente y la Asamblea. Se necesita tener a dos juntos para crear el eje del poder. Mi estrategia durante cinco años fue el convencimiento, movilización y alianza del poder público frente al Congreso.

Movilización de la opinión pública a partir de spots publicitarios….

Yo he tenido éxito político, que se mide con el triunfo en las elecciones o los índices de popularidad. Si uno tiene éxito político, necesariamente ha tenido éxito comunicacional.

Pero con spots publicitarios…

Obviamente yo no he caído en la agenda de otros ni he sido un presidente que anda buscando la cámara. He utilizado la comunicación en función exclusiva de mis objetivos políticos, eso es parte de mi éxito y quizá también de mi antipatía. Yo no busco la cámara, no creo en la improvisación. Yo para sentarme con alguien o dar una declaración pública tardo horas o días para prepararla.

¿Para ser presidente se necesita ser autoritario?

No, yo no soy una persona autoritaria. Tú lo podés hablar con mi equipo. Ahora, cuando tomo una decisión no me aparto de ella. Cuando ejerzo la autoridad que me compete la ejerzo con convicción.


La influencia en la campaña

¿Qué pasó con la OEA?

Cuando varios países me estimularon a correr y me entusiasmaron con la idea había algo que yo no había medido: necesitaba hacer una campaña con recursos, dedicado a eso, y yo consideraba que dentro de mis objetivos políticos eso no era prioritario. En ese momento mi objetivo político más importante era ganar las elecciones y no quería desviarme en nada que me distrajera de ese objetivo.

¿Qué tanto intervino usted en esa campaña?

Muchísimo. No directamente en la campaña, que la llevó adelante Tony Saca con mucho éxito, pero yo sabía que estaba en referendo mi gobierno y que tenía que convertirme en un activo para él. Así como Tony Saca hizo su campaña yo tuve éxito en convertirme en activo y eso requería la movilización de todas mis carteras, voceros. Todo eso fue un esfuerzo muy grande.

¿Habla de poner las carteras de Estado en función de un partido?

Yo puse a todas las carteras de Estado a consolidar su legado y comunicarlo, era su obligación. Esa era su mejor contribución a la elección, dentro de todas las normas establecidas.

¿Qué tan consolidadas deja las instituciones, cuando todas dependieron tanto de sus titulares?

Algunos funcionarios de mi gobierno tuvieron mucho protagonismo. Debemos tener confianza de que los sistemas perduran más allá de las personas. Pero hay una realidad, y es que lo más importante es la calidad de la cabeza. La misma desconfianza que se pueda tener del nuevo gabinete se tenía de nosotros. A nosotros nos decían la Sub-17, ¿no te acordás? Así que yo pido que le den un voto de confianza a Tony Saca. Nadie en el mundo nace con conocimiento de estas cosas.
 


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