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Las lluvias de Adrián le ocasionaron pérdidas al sector privado
del país debido a la paralización de labores en la tarde de
este jueves.
En un balance inicial, la Asociación Nacional de la Empresa
Privada (ANEP) estima que el sector perdió por lo menos $12
millones debido a las horas dejadas de laborar. Es decir,
un 0.07% del producto interno bruto (PIB).
El sector que no reportó pérdidas fue el agro, ya que según
las autoridades ningún cultivo fue dañado por las lluvias
(ver recuadro).
Sin embargo, Raúl Melara, director ejecutivo de la gremial,
manifestó que el sector esta “satisfecho por las medidas
tomadas y acatadas por los empresarios porque no hubo pérdidas
humanas”, aseguró.
Al mismo tiempo, insistió en que las pérdidas económicas
no son tan representativas, ya que el compromiso social era
el motivo principal de la emergencia.
“Los empresarios sabrán encontrar la manera de reponer
ese letargo que se pudo tener por el cierre de sus instituciones”,
declaró Melara. Por eso, ayer mismo, el 80% de las empresas
salvadoreñas reactivaron sus actividades productivas y comerciales,
luego del anuncio oficial de que la emergencia nacional había
cedido.
Melara confirmó que el sector estaba “reincorporándose
poco a poco a sus labores, principalmente porque algunos de
sus trabajadores tal vez son del interior del país y no han
podido desplazarse”, dijo.
Centros comerciales, comida, almacenes y misceláneos ya estaban
con las puertas abiertas ayer mismo.
Tranquilidad en comerciantes
Los diversos sectores comerciales reanudaron sus labores
con mayor intensidad al mediodía de ayer.
La normalidad llegó ayer a las calles de San Salvador
y a sus comerciantes, tras el paso de las lluvias.
Marta Ramírez, una pequeña vendedora de fruta
y dulces del centro de San Salvador, es un ejemplo de ello.
Ramírez llegó desde tempranas horas a ubicar
su venta.
En un inicio, comentó que solamente había
llegado para escoger alguna de la fruta que podría
estar arruinada y volver a casa, lo más pronto posible,
para resguardarse de las lluvias. Yo no me dí
cuenta de que ya todo había pasado, sino que vine a
las 8 porque tenía que limpiar alguna fruta porque
sino se me arruina, narró Ramírez, al
agregar que su plan cambió desde que vio un cielo más
claro.
Junto a Ramírez, cada vez se iban agrupando más
vendedores. LA PRENSA GRÁFICA, en un recorrido, pudo
constatar que gran parte del centro de San Salvador ya estaba
ocupado por pequeños negociantes, aunque la mayor ocupación
se vio hasta después del mediodía.
Otros almacenes, restaurantes y centro comerciales también
empezaron a recobrar vida con la llegada de sus empleados
y unos que otros consumidores que salieron para saldar algunas
cuentas, pero que al final optaron por un rato de esparcimiento.
Ivonne Canizales, una joven empleada, dijo se incorporó
a sus labores desde temprano porque escuchó que ya
la emergencia había pasado a otro nivel.
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