“Hoy no nos vamos a dormir”. De esa forma, uno de los habitantes de Chilanguera recibió al equipo de LA PRENSA GRÁFICA mientras él y su familia concluían las medidas preventivas ante la llegada del huracán Adrián el jueves pasado.
La frase la dijo Alfredo Claros, quien junto con su familia ya tenía preparadas sus pertenencias para abandonar la zona en caso de una emergencia. No era para menos. El 30 de octubre de 1998, la tormenta tropical Mitch arrasó ese cantón cuando sylos habitantes dormían. Un total de 88 personas murieron y decenas de viviendas fueron destruidas.
La familia Claros sabía del peligro latente por un desbordamiento del río Chilanguera, que está a solo unos 50 metros de su vivienda.
Mientras las noticias alertaban cada vez más sobre la llegada de Adrián y la noche avanzaba, el temor entre los habitantes de Chilanguera también aumentaba.
Los recuerdos del Mitch
Bajo una fuerte y constante lluvia, la familia se resguardó en el patio frontal de la casa, esperando la noticia de dos jóvenes que cada media hora monitoreaban la crecida del río, cuyas aguas en 1998 destruyeron el cantón.
Frente a la casa de la familia Claros Alfaro vivía una niña de 12 años. Nadie pudo hacer nada cuando fue arrastrada por el río, comentó Raquel Alfaro. Más abajo vivía otra señora que tenía mucho dinero, que se lo metió debajo del vestido, pero también murió arrastrada, contó un joven que estaba en el grupo.
Muchas de esas tristes historias surgieron durante la noche. En la madrugada todos decidieron ir a dormir tras verificar que las aguas del río bajaron y el huracán se había convertido en tormenta tropical.