"No estábamos preparados"

Amílcar Mejía

El presidente de la República cree que se actuó bien en la emergencia, pero que deben hacerse algunos ajustes a los preparativos, que incluyen una ley de protección de desastres.

Alianza informativa

Univisión 34 de Los Ángeles, Estados Unidos, y LA PRENSA GRÁFICA entrevistaron ayer al presidente Elías Antonio Saca, en la residencia presidencial, sobre diferentes temas, entre estos el del fenómeno climático Adrián.

Teresa Quevedo, conductora estelar de Univisión 34 en Los Ángeles, fue la encargada de iniciar la plática con el mandatario.

Quevedo también preguntó al presidente sobre temas de interés de los salvadoreños residentes en Estados Unidos: leyes migratorias, y el Tratado de Libre Comercio (TLC).

La periodista vino el jueves para reportear y transmitir a Univisión 34, desde la sala de redacción de LPG, los incidentes suscitados por Adrián.

La alianza entre ambas empresas inició hace 15 meses.

Dicen que tras la tormenta viene la calma, y ayer el presidente Elías Antonio Saca proyectaba esa sensación. Un día después de que Adrián quedara solo como un mal recuerdo, el mandatario dio cuenta de las virtudes y errores detectados para enfrentar un fenónemo de este tipo.

¿Qué lecciones deja esta movilización civil?

Primero, que a pesar de que funcionó el sistema de protección civil, debemos hacer ajustes. Realmente no estábamos preparados para un huracán, hay que seguir mejorando. He dado instrucciones a los ministros de Gobernación y de Hacienda para que lo más pronto posible impulsemos la ley de desastres naturales y que además aprovechemos este momento para hacer las correcciones, por ejemplo sacar a la gente de las quebradas y llevarlas a sitio seguro.

¿Se puede decir que fueron fallos del plan de emergencia?

No. Creo que el plan funcionó muy bien. En 48 horas el país estaba avisado, estaba consciente de lo que se nos venía y evacuamos a 30 mil personas.

Los partidos se unieron en esta crisis. ¿Qué opinión tiene?

Me pareció una acción absolutamente madura. Creo que nadie en ese momento puede ponerse en contra de lo que el líder de una nación está haciendo, que es defender al país. Y me gustó el instante en que todos nos presentamos juntos ante el país porque eso genera tranquilidad.

La procuradora para los derechos humanos, Beatrice de Carrillo, tiene otra visión. Dice que todos se aprovecharon y quisieron sacar promoción política del momento. ¿Qué piensa de esa crítica?

A la procuradora lo único que puedo decirle es que la estimo mucho, que la aprecio mucho y que siempre tomamos en cuenta sus comentarios, y es tanto el aprecio que le tengo que generalmente sus críticas, que aunque no le gusten a un presidente, las tomamos en cuenta en el Gobierno.

Muchos dicen que sí hubo orientación, pero que también se generó pánico.

Es absolutamente normal el pánico. Cuando la televisión comenzó a transmitir que venía un huracán con esas dimensiones, que nunca habíamos vivido, lo normal es el pánico. Yo viajé inmediatamente de México a El Salvador. Me vine y en 48 horas se redujo el pánico. Manteníamos abiertos supermercados, había provisión de alimentos en todas partes, teníamos suficiente combustible, había gasolina.

¿Cuál es su evaluación final?

Que debemos seguir aprendiendo. Tuvimos un aprendizaje enorme. Las felicitaciones del mundo entero, a través del PNUD, de los embajadores y de la gente que vivió la experiencia, nos deben servir para mejorar.


Una entrevista desde la residencia presidencial

Nos recibe a la entrada de la sala principal, enfundado en un traje azul. Llegamos sobre la hora, pero igual el presidente Elías Antonio Saca ocupa unos minutos para que Teresa Quevedo, periodista de Univisión, y los reporteros de LA PRENSA GRÁFICA conozcan las salas principales de la residencia presidencial.

Repaso histórico

Como introducción, brinda una breve referencia histórica de la casa. “La residencia fue adquirida en 1979 por el ex presidente Humberto Romero, quien fue derrocado”, explica el presidente. Luego el mandatario asume de guía. “Todo esto es mío, yo lo he traído; cada presidente se lleva sus cosas”, dice Saca a los visitantes, mientras con su mano izquierda apunta a los muebles, vajillas y adornos distribuidos en la amplia sala.

Cruza luego el salón principal, dotado de dos juegos de muebles y jarrones de porcelana, y se introduce al comedor.

Una mesa alargada, rodeada por una docena de sillas, ocupa el centro del lugar. “Esta es la única parte que no es mía”, confiesa el mandatario a los que le siguen.

Luego ingresa a una pequeña capilla con dos filas de bancas de madera y un altar al fondo. Al lado derecho está colgado un póster de Juan Pablo II.

El breve recorrido interno termina. Minutos después toma puesto en un sillón para que dé comienzo la entrevista, la primera que brinda en esta año de gestión desde la residencia presidencial.