Al salir de la misa programada para agradecer porque Adrián no azotó con toda su fuerza a El Salvador, rodeado de periodistas, el presidente, Antonio Saca, y el ministro de Gobernación, René Figueroa, anunciaron la promesa de que trabajarán esta semana en la creación de un fondo para prevenir y reaccionar ante desastres naturales y también en la revisión y aprobación del proyecto de ley de mitigación de desastres.
“Le he pedido al ministro (de Gobernación) que hablemos con la Asamblea (sobre la ley de mitigación) y que podamos incluso tener un fondo para enfrentar estas contingencias”, dijo el presidente.
Sobre el proyecto de ley de mitigación de desastres, que está engavetado en la Asamblea Legislativa desde hace cuatro años, Saca aseguró que convocará a un equipo de trabajo que avance en esta materia. “Yo creo que no debemos dejar que se nos pase el tiempo sin que tomemos medidas”, aseguró.
Desde el punto de vista de René Figueroa, “lo que importa es darle agilidad” a la ley de mitigación, y expuso la necesidad de los recursos económicos para “afinar y definir algunos aspectos antes de su aprobación”. El funcionario aseguró que será la prevención la base del estudio de la ley y el espíritu de creación del fondo para los desastres. Aunque se negó a dar detalles sobre el posible monto que debería tener el fondo, porque consideró necesaria una discusión a fondo, adelantó que el viernes “nos reunimos con instituciones que he convocado para esta semana” que estarían involucradas en la creación del mismo. “No quisiera anticipar nada hasta que el equipo defina”, respondió en varias ocasiones al grupo de periodistas que preguntaba los detalles sobre el fondo.
“En esta ocasión tuvimos que recurrir a la Asamblea para agilizar las labores de prevención. Pero nos serviría que el marco legal nos permita resolver de forma más ágil”, aseguró en referencia a la disposición económica, el adelanto del FODES a las alcaldías y la ley de mitigación de desastres. Sobre esta última, observó que se contemplará darle carácter obligatorio a los desalojos de personas y familias que se rehúsen a abandonar sus casas en condiciones de peligro.