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El batallón Cuscatlán IV emprendió
ayer su viaje hacia Iraq en medio de expresiones
de júbilo de sus integrantes y con música
de un mariachi que entonó, entre otras
canciones, el corrido del teniente coronel Domingo
Monterrosa, quien murió en Joateca, Morazán,
en 1984, en pleno conflicto armado cuando fue
derribado el helicóptero en que viajaba.
Uno a uno, los legionarios subieron las escalinatas
del avión, no sin antes despedirse de sus
compañeros de armas, únicos que
acudieron a despedirlos.
Que hagan un buen trabajo. Cuidense. Que
Dios les bendiga, les decía el jefe
del Estado Mayor, general de división Carlos
Eduardo Cáceres, a cada uno de sus subalternos
al pie del avión.
El Cuscatlán IV, que es comandado por
el coronel William Igdalí Moreno Segovia,
fue transportado ayer desde el Comando de Fuerzas
Especiales (CFE), en Ilopango, hasta la base de
la segunda brigada aérea en Comalapa, donde
abordaron los aviones.
Los 380 soldados salieron ayer en horas de la
tarde rumbo a Kuwait en su ruta hacia Iraq, en
vuelos comerciales fletados por el Gobierno de
Estados Unidos (ver recuadro aparte).
El subjefe del Estado Mayor, general de brigada
Levyn Andrade, y el jefe del Comando de Fuerzas
Especiales, coronel Eduardo Mendoza, junto a otros
10 militares más, acompañan al batallón
para participar en los actos de traspaso de mando
que se hará en Hilla.
El general Eduardo Cáceres reveló
que el contingente tiene previsto llegar mañana
a Kuwait.
Explicó que desde el emirato la tropa
salvadoreña saldrá por tierra hacia
la ciudad iraquí de Hilla, en la provincia
de Babil, donde relevará a otros 380 soldados.
La tropa fue despedida por sus familiares la
mañana del miércoles en un acto
celebrado en el CFE, al que también asistió
el presidente de la República, Elías
Antonio Saca.
El Salvador tiene presencia militar en Iraq desde
agosto de 2003, cuando envió el primer
contingente de soldados compuesto por 361 elementos
que estuvieron destacados en la ciudad santa de
Nayaf. Desde ese entonces, la tropa sólo
ha sufrido una baja mortal.
Entrevista con William Igdalí
Nuestra tarea es humana y de reconstrucción
¿Qué significa para usted esta
misión que se les ha encomendado?
Esta misión es muy especial para todos
nosotros porque conlleva la asistencia al pueblo
de Iraq. El batallón Cuscatlán IV
lleva la misma misión del Cuscatlán
III: emprender tareas de reconstrucción
y brindar asistencia humanitaria a la población.
¿ Qué piensa de la presencia
militar de El Salvador en Iraq ?
Nuestras unidades militares están haciendo
un papel muy decoroso en Iraq, en beneficio de
un pueblo que tanto lo necesita.
¿Vale la pena este sacrificio?
Claro que sí. Nosotros estamos retribuyendo
un poco de lo que El Salvador recibió en
el pasado, donde otras naciones nos apoyaron luego
del final de la guerra.
¿Se esforzarán para hacer un
buen trabajo?
Sí. Nosotros llevamos un reto y es el
de representar y proyectar a El Salvador y a nuestra
institución armada.
¿ Qué piensa de la situación
en Iraq?
Cuando un país pasa a la libertad y a
la democracia se da todo un proceso, y esto es
lo que está sucediendo en Iraq donde su
pueblo está anhelando la paz. Nosotros
contribuimos para que ese pueblo logre sus metas.
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