“Para una de madre es conmovedor que se vayan tan lejos. He tenido la oportunidad de hablar dos veces con él y me dice que se encuentra bien y que no nos preocupemos, pero una como madre siempre siente que estén separados de uno”, se lamentó.
Su nieta Xiomara Hernández, de ocho años, se mantenía pegada a su falda.
La niña, quien sufre un padecimiento auditivo, le ha manifestado a su abuela que espera que su padre regrese sano y salvo de Iraq. |