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fotos de la prensa/Tulio Galdámez Segundo militar salvadoreño muerto en Iraq Arriba, Rubidia de Godoy, esposa de 39 años del soldado Carlos Armando Godoy Castro (izquierda) , quien ayer falleció en la ciudad iraquí de Hilla.
Otro soldado del batallón Cuscatlán fallece en Iraq

Amadeo Cabrera/Bernardo Valiente/Ernesto Mejía/Milena Varón/Adriana Valle
social@laprensa.com.sv

La muerte llega tres días después de que Saca insinuó estar a favor de enviar un nuevo contingente.

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Dos banderas

Citas
  Cuando los vi (a los oficiales) en la puerta a las 3 de la mañana, me imaginé lo peor.”

Silvia Hernández, madre de Pineda.

 
 
  Un día antes de su muerte, me llamó. Esta- ba muy triste. Nunca lo había escuchado así.”

Ana Pineda, viuda del salvadoreño.

 
El precedente

Desde que llegó en agosto de 2003, El Salvador sufrió su primera baja mortal en Iraq el 4 de abril de 2004, cuando milicianos chiitas se enfrentaron con soldados del batallón Cuscatlán II.

El soldado Natividad Méndez Ramos fue alcanzado por disparos de un francotirador cuando su patrulla fue emboscada por los milicianos en la ciudad santa de Nayaf.

El soldado fallecido, originario de Guayamango, departamento de Ahuachapán, estaba destacado en el Comando de Fuerzas Especiales (CFE), donde tenía la especialidad de francotirador y paracaidista.

Regreso

El Ministerio de la Defensa informó ayer que Godoy fue evacuado hacia el campamento de Diwaiya, desde donde se repatriarán sus restos.

Héroe de guerra

Carlos Pineda emigró de El Salvador en 1987. Se unió a la Marina de Estados Unidos en 2001 y fue enviado a Iraq hace tres meses. Pineda estaba realizando sus trámites para obtener la ciudadanía. Será declarado héroe de guerra.

Walter Cabrera Umaña

También nacido en El Salvador, pero residente en Carrolton, Texas, Walter Cabrera Umaña fue el primer salvadoreño del que se tiene conocimiento que falleció en Iraq defendiendo la bandera de Estados Unidos. Murió en agosto de 2003, cuando realizaba una misión para la Marina de aquel país, por lo que recibió la ciudadanía póstuma a principios de este año.

German Sierra Aguilar

El soldado de 23 años estuvo destacado en Iraq durante un año. En abril de 2004, al regresar durante una corta licencia a California, en donde residía, falleció en un accidente de tránsito junto con su madre y su padrastro. El Gobierno estadounidense también le otorgó la ciudadanía póstuma en 2005.

Carlos Armando Godoy Castro, vecino de la urbanización Valle del Sol, en Apopa, se convirtió ayer en el segundo soldado del Ejército salvadoreño que fallece en Iraq desde que, en agosto de 2003, el batallón Cuscatlán se instaló en aquel país. Según la versión hecha pública por el Ministerio de Defensa, Godoy no murió en combate, sino como consecuencia de un accidente vehicular.

El ministerio identificó al soldado fallecido como integrante del Regimiento de Caballería y del cuarto contingente de batallón Cuscatlán, que tiene previsto su regreso para el mes de agosto.

En la actualidad, la tropa salvadoreña, según Defensa, “desarrolla misiones humanitarias” en Al Hilla, en el centro de Iraq.

En cuanto al accidente, ocurrió dentro de la base militar Charly, cuando Godoy Castro procedía a cambiar una llanta de un vehículo militar, y fue arrollado “por otro vehículo que llegaba de cumplir una misión”, explicó Defensa.

Godoy Castro es el segundo militar salvadoreño muerto en Iraq, luego de que el 4 de abril de 2004 Natividad Méndez Ramos pereciera a manos de combatientes chiitas en Nayaf.

El portavoz de la Fuerza Armada, Manuel Antonio Solano, explicó que el accidente ocurrió a las 11:30 a.m. (9:30 p.m. en Iraq): “Él murió en un accidente... en el momento en el que estaba cambiando una llanta”.

“Venía otro vehículo aproximándose, no le agarraron los frenos, y se lo pasó llevando”, dijo el vocero castrense.

No se reportó nada sobre el estado de salud de las personas que manejaban ese segundo vehículo; tampoco si hubo detenidos.

Solano descartó que la muerte tenga que ver con “atentados o bombas; fue un accidente que nos ha caído como balde de agua fría”.

La muerte de Godoy Castro llega justo en el momento en el que el país debate si se enviará un quinto contingente al país asiático. Si bien la Asamblea aún no ha votado ese punto, el presidente de la República, Elías Antonio Saca, insinuó en París el pasado viernes que la tropa salvadoreña seguirá en Iraq después de agosto.

Consultado ayer, Saca lamentó la muerte del soldado salvadoreño, que se encontraba de alta en el Regimiento de Caballería, con sede en San Juan Opico, La Libertad.

“He recibido el informe del Ministerio de Defensa, y me pondré en contacto con la familia para darle nuestro más sentido pésame”, dijo el gobernante.

Saca aseguró que ha girado instrucciones a la cartera de Defensa para que, en la mayor brevedad posible, se ejecute la repatriación del cadáver.


Salvadoreño en Ejército de EUA murió el jueves

El soldado salvadoreño, quien era residente legal en EUA, partió hacia Iraq en marzo e iba a regresar a Estados Unidos en agosto.

A la pérdida de un miembro del batallón Cuscatlán IV se unió ayer la noticia de que Carlos Pineda, un soldado estadounidense de 23 años nacido en El Salvador, murió en un ataque suicida perpetrado el pasado jueves 23 de junio en Falluya, también en Iraq.

Pineda pertenecía al octavo regimiento de la Fuerza de Expedición de la Marina de EUA, y desde el 30 de marzo se había sumado a la operación Libertad Iraquí.

“Un error, es una equivocación. Mi hijo no está muerto”, gritaba Silvia Hernández, de 43 años, a las 3 de la mañana del viernes, hora en la que llegaron los oficiales a su casa en Los Ángeles para informarle que su hijo había fallecido en combate.

Según Ana Griselda Pineda, la esposa, el joven salvadoreño fue alcanzado por una ráfaga de balas cuando ayudada a los heridos de un primer ataque. “Cuando mi suegra me llamó a las 6 de la mañana, yo no lo podía creer, tenía que ser un error. Nadie de la base me había contactado”, dijo Ana, de 20 años, quien es oriunda de San Salvador.

Un día antes de su muerte, Pineda había llamado a su esposa. Ese día el compatriota expresó la necesidad que tenía de ver a su familia. “Estaba muy triste. Nunca lo había escuchado así”, comentó Ana.

Desde que salió a los cinco años de su natal San Juan Opico, La Libertad, Pineda quiso pertenecer a la Marina de EUA, y el 24 de julio del 2001 logró convertirse en soldado. En el último año, la madre y la esposa de Carlos insistieron en un retiro voluntario. “Yo le decía que ya era suficiente. Nunca me lo habían mandado a Iraq y estaba tratando de evitar esto”, advirtió Silvia.

Por su parte, Julio Ayala, amigo de infancia del soldado salvadoreño, afirma que Pineda aceptó su misión con orgullo. “Él tenía poco tiempo de haberse ido a Iraq. Antes de que se fuera, le dije que se cuidara mucho”, dijo Ayala, y recalcó que Pineda se acababa de casar en diciembre.

El cuerpo del soldado se encuentra en la base de Maryland, y será trasladado en los próximos días a la ciudad de Los Ángeles, en donde será sepultado.


“Su deseo era volver y estar juntos de nuevo”

La esposa del soldado Godoy asegura que el militar evitaba hablarle de la situación conflictiva de Iraq, pero sí le expresaba su deseo de regresar.

Aunque se comunicaban casi a diario por carta, internet o por teléfono, Carlos Armando Godoy Castro evitaba ahondar en detalles sobre el conflicto iraquí cuando hablaba con su esposa, Rubidia de Godoy.

Luego de más de cuatro meses fuera, y a menos de dos para el regreso, el soldado le evitaba tener que escuchar sobre balas, enemigos o explosiones. Acaso el miedo. En cambio, prefería expresarle sus ardientes deseos de retornar al hogar donde pasaba la mayor parte de su tiempo libre.

“Él solo me decía que estaba peligroso. Es lo único que me decía. Y yo le decía: ‘Dios te va a cuidar. Yo le pido a Dios que no te pase nada’. Y de allí solo me contaba que ya quería regresar. Su deseo era volver y estar juntos de nuevo”, dice su esposa, con los ojos llorosos.

Pero si los detalles de la vida cotidiana de su esposo en Iraq quedaron bastante superficiales, los motivos de su muerte no fueron tampoco precisamente específicos.

Con esfuerzo y la voz entrecortada, Rubidia recuerda la información que le dio un “comandante” del Ejército cuando el reloj marcaba las 12:30 del mediodía de ayer.

Irónicamente no fueron ni las balas ni las explosiones, sino un confuso accidente automovilístico el que acabó con la vida del soldado Godoy. Al menos esa es la versión oficial. La que le dijo el “comandante”: “Me dijeron que fue embestido por otro vehículo cuando estaba cambiando una llanta”.

No sabe con exactitud quién conducía ni cómo se dio el accidente. El Ministerio de la Defensa le ha prometido “ayuda”, agrega, pero tampoco sabe en qué consistirá. Para una mujer que se queda con tres hijos adolescentes, la muerte de su esposo es un duro golpe. “Él nos había sacado adelante”, dice casi sollozando.