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El ministro de la Defensa Nacional, general
de división Otto Romero Orellana, reconoció
ayer que la Fuerza Armada prepara a otros 380
soldados por si El Salvador decide mantener su
asistencia humanitaria y de reconstrucción
en Iraq.
Se preparan como los demás (contingentes),
pero no tenemos una decisión de que vaya
un quinto grupo. Son los mismos 380 (hombres),
reveló el jefe militar.
El presidente de la República, Elías
Antonio Saca, dejó entrever ayer la posibilidad
de que El Salvador envíe un quinto grupo
de soldados a Iraq.
Esa es una posibilidad bastante grande.
Nosotros tenemos nuestras fuerzas listas, pero
todo dependerá de la situación.
Iraq es un país que después de las
elecciones tiene que hacer una Constitución
y darse un espacio para que la fuerza pública
iraquí tome el control de su país
y esto lleva tiempo, dijo.
Estamos todavía por tomar esa
decisión. Vamos a sentarnos con el ministro
(de Defensa) a finales de julio (y) principios
de agosto para ver esta situación.
El Salvador mantiene presencia militar en Iraq
desde agosto de 2003, cuando llegaron 361 soldados
que estuvieron acantonados en la ciudad de Nayaf.
La procuradora de Derechos Humanos, Beatrice
de Carrillo, instó al Gobierno a retirar
las tropas de Iraq, pues dijo que eran tristes
e indignantes las muertes.
Fuiste a dar ayuda y solidaridad
Los disparos de salva se dejaban escuchar. Una
trompeta también dejaba escapar sonido
luctuoso. Los llantos de quienes le amaron en
vida y le conocieron se mezclaban con el sonido
de los disparos y de la trompeta. El féretro
con los restos del soldado Carlos Armando Godoy
Castro descendían al fondo de la tierra,
para su eterno descanso.
El soldado del Cuscatlán IV muerto en
un accidente de tránsito el 27 de junio
pasado en Iraq fue inhumado ayer en un cementerio
privado en las afueras de Apopa, en medio de honores
militares. Una valla de veteranos de Iraq, jefes
de guarniciones militares y miembros del alto
mando se cuadraron al paso del féretro
que era cargado por sus compañeros de armas.
El ministro de la Defensa nacional, Otto Romero,
previo a la inhumación, colocó de
forma póstuma una medalla de plata al mérito
sobre la bandera nacional que envolvía
el ataúd. Luego entregó la medalla
y el pabellón nacional a la esposa del
soldado, Rubidia.
El hijo del militar fallecido, Edwin Alexander,
tuvo palabras para con la labor que su padre desarrolló
en Iraq. Con su valentía y honor
supo poner en alto el nombre de El Salvador, y
demostrar que el fin primordial al ir hacia Iraq
fue a dar ayuda y solidaridad, recordó
el vástago.
Adiós hijito lindo. Allá
me esperás, papa. Allá va a llegar
su viejita para reunirse con usted, decía
inconsolable Antonia Castro, cuando el ataúd
con los restos de su único hijo descendía
al fondo de la tierra.
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