Honores. Miembros de la Marina Nacional acompañan el féretro con los restos del subsargento José Miguel Perdomo Sánchez, de 42 años, muerto en Iraq cuando participaba en tareas de reconstrucción.
Entierran a militar muerto en Iraq

Wilmer Lizama
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Al subsargento José Miguel Perdomo Sánchez le sobreviven su esposa, Dinora Ávalos, y dos hijos.


La familia del subsargento Perdo- mo no quedará de ninguna forma desamparada, tendrá un seguro regular, una pensión y un seguro extraordinario.”
General Otto Romero, ministro de la Defensa Nacional

Presencia salvadoreña
Aproximadamente 2 mil soldados salvadoreños han participado en las tareas de reconstrucción en Iraq desde que fue derrocado Sadam Husein.

Listo VII contingente

Único latino

380 soldados

Tres bajas

Dinora abrazó fuerte a sus hijos Bryan y Byron, de cuatro y dos años, se arrodilló frente al ataúd donde yacían los restos de su esposo e hizo una oración. Sus lágrimas contagiaron a la mayoría de los presentes.

El subsargento José Miguel Perdomo Sánchez, de 42 años, muerto en Iraq el miércoles de la semana pasada, fue enterrado ayer en el cementerio municipal de San Rafael Oriente, su tierra natal.

Previo a su sepelio, sus compañeros de armas le brindaron los honores respectivos.

Los 21 disparos de salva irrumpieron el silencio y un minuto de silencio marcado por una diana simbolizó el homenaje tradicional en estos casos.

“Mi hijo es un héroe”, sollozaba Rosa Emilia Perdomo mientras era abrazada por amigos, vecinos y familiares que se acercaban para consolarla.

El ministro de la Defensa Nacional, Otto Romero, recordó que Perdomo tenía 21 años de servicio y que además era un veterano de Iraq, pues ya había estado en ese país como parte del tercer contingente en las labores de reconstrucción social.

“Vivirá siempre en memoria de sus compañeros de armas. Él es un héroe, un hombre de paz”, afirmó el jefe militar.

El sueño del subsargento Perdomo era construir una casa con el dinero extra que iba a ganar por su segundo viaje a Iraq.

Ese deseo podría hacerse realidad, ya que según Romero la familia recibirá un seguro de vida, una pensión de retiro y un seguro privado por haber muerto fuera del país en una misión internacional.

Por su parte, el capitán Erick Granados Morán, jefe de la unidad militar naval en la zona oriental, rememoró que Perdomo era muy querido en las filas castrenses. “Lo conocíamos como ‘el Chulo’. Era muy amigable, se llevaba bien con sus subalternos y con sus superiores. Murió con gloria y eso es morir como un héroe”, dijo Granados al dirigirse a los amigos y familiares dolientes y no pudo evitar llorar ante las remembranzas.