Las princesas Letizia, Mary, Máxima, Matilde y Masako son mujeres,
profesionales, madres de familia y todas ellas tienen algo en común:
son esposas de herederos a las coronas europeas, un día serán las
reinas de sus respectivos países y sus primogénitos serán los reyes
y reinas.
Las nuevas princesas herederas no tienen “sangre azul”,
pero como si de un moderno cuento de hadas se tratara, un día el
amor les llegó en forma de príncipe y el destino ha querido que
en un futuro ocupen el trono.
En pocos años, las monarquías se han modernizado, y poco a poco
han aceptado que las futuras reinas de Holanda, Dinamarca, España,
Noruega y Japón sean personas educadas lejos de los palacios, mujeres
profesionales que tenían una vida diferente antes de conocer a su
“príncipe azul” y convertirse en madres.
Las princesas Letizia, Mary, Máxima, Matilde y Masako también tienen
algo en común: son madres y mujeres que dejaron su mundo profesional
para prepararse como princesas, una tarea nada fácil y en la que
tienen que estar constantemente bajo el escrutinio de la gente.
Después, ante la vigilancia del ojo público, han asumido su rol
de madres, papel que desempeñan muy bien dentro de los palacios
y fuera de estos.
Aunque, este último, es un rol muy difícil para ellas, ya que sus
compromisos oficiales les roban parte del tiempo que quisieran dedicarlo
a sus hijos.
Sin embargo, esto no les impide cuidarlos y ser unas verdaderas
madres, primorosas y atentas con sus herederos.
Ellas son las nuevas caras de la monarquía, y como todas las demás
mujeres del mundo, también celebran el Día de la Madre de manera
especial junto a sus hijos.
A diferencia de nuestro país, en Europa la celebración se lleva
a cabo el primer domingo del mes de mayo.