Las flores son, en definitiva, una de las opciones
de regalos más viables para festejar
a su santa madrecita, solo pregúntese: ¿Qué madre se puede resistir a la
belleza de las rosas y de las flores justo en su día?
La verdad, quizás ninguna. De seguro que ni la
mismísima madre que se encarga de venderlas.
ENTRE PÉTALO Y PÉTALO
Blanca Estela Bonilla, a sus treinta y siete años
de edad, es madre de un niño de 12 años y de una
niña de 10. Su afanoso día lo vive en medio de un
hermoso jardín de rosas y flores. Lo que puede
llamarse su “oficina” o lugar de trabajo está ubicada
sobre el Bulevar Viera de Mello o, como
siempre se le recuerda, del Hipódromo, metros
arriba de una prestigiosa agencia de publicidad,
donde se puede hallar desde las 9:00 de la mañana
hasta las 7:00 p.m.
Por vueltas que da el destino, hace poco más
del año y medio ella decidió dedicarse a la ventade flores en un puesto en la calle. Trabajo que lo
hace de manera muy gustosa.
“Es muy bonito trabajar con flores, siempre
me han gustado y me llamaba la atención trabajar
con ellas, así que con mi esposo nos decidimos
ha dedicarnos a este tipo de negocio de
flores naturales”, explica la Sra. Blanca Estela.
Al referirse a su empleo, ella no duda en
manifestar que es un tanto sacrificado porque
siempre afecta estar en un lugar así, ya sea porque
aguantan todo el invierno y el sol, que causa
más de algún inconveniente. Pero que le agrada
mucho estar en este trabajo porque le da la
oportunidad de conocer a mucha gente.
“Además, este trabajo me ha permitido
conocer muchos tipos de flores que yo antes
desconocía, sin embargo ahora ya los conozco
y sé cómo tratarlos, cuál es el que más dura, el
que menos, entre otras cosas que uno aprende”,
confirma ella.
EL NEGOCIO DE MAMÁ
A pesar que la cara visible del negocio es
ella, en él trabaja su cuñado, quien es el mayorista
de las flores, su esposo y sus dos hijos que
la acompañan cuando no tienen clases o los fines
de semana que desean echarle una manita
a mamá.
“Carlos Mauricio y Katherine mis hijos vienen
a ayudarme cuando pueden y tienen libre
en la escuela”, manifiesta esta madre orgullosa
de su trabajo.
EL 10 DE MAYO
Cuando todo mundo anda de arriba para
abajo buscando el regalo ideal para mamá, ella
estará al pie del cañón ofreciéndole a usted otra
alternativa bella y natural que darle a su madre.
“Ese día es muy movido, hay mucho trabajo
y se vende bastante, especialmente las rosas, el
año pasado lo trabajé, esa fue mi celebración
del día de la madre, tenerles las flores listas a los
hijos para sus mamás”, dice la niña Blanca, quien
agrega que a pesar de que es el Día de la Madre,
también es como otro día más de trabajo y
tiene que pasar aguantando sol e incluso hambre
porque es su trabajo y a veces no le queda
tiempo para comer porque se pone muy agitado
el día.
Y DE REGALO, FLORES
Aunque ella venda flores y rosas, ese no es
impedimento para que deje de gustarle que
le regalen también. Pues afirma que son muy
bienvenidas y que sus hijos y esposos siempre
le regalan flores.
“Ellos son muy detallistas, sobre todo la niña,
y no solamente en el Día de las Madres u otro
día especial me regalan flores, sino cuando me
hacen enojar me regalan una florcita, aunque
sea artificial, mi esposo igual después que viene
con el producto de Chalatenango, y cuando
menos lo espero me trae algún arreglito que
me ha hecho especialmente para mí”, sentencia
Blanca, que también afirma que gracias a este
negocio es que a sus hijos pueden darles el estudio,
vestuario y la comida que necesitan.
ORGULLO POR MAMI
Cuando han podido, sus hijos no han escatimado
elogios para manifestarle lo orgullosos
que se siente porque su mamita se dedica a esto
y por que ese trabajo los sostiene. Ellos han
aprendido los gajes del oficio también.
“Me gusta venirle a ayudar a mi mamá, siempre
y cuando puedo, y no tengo clase ”, dijo sonriente
Carlos Mauricio, el hijo mayor de doña
Blanca Bonilla.