Los ánimos a mil, un público lleno de ganas de pasársela bien y rostros llenos de sonrisas iluminaron la noche del sábado las instalaciones del Gimnasio Nacional.
Las luces, el escenario y todo un esfuerzo en conjunto por parte de los organizadores guardaron las ansias que tuvieron que esperar un poco más del tiempo establecido para llegar a la meta.
Las luces se encendieron, la melodía del himno de la Teletón puso el estéreo justo para dar comienzo a la tan esperada noche de cierre de la Teletón.
En un abrir y cerrar de ojos, la imagen conocida de Max González, María Elisa Parker, Willie Maldonado y Luciana Sandoval frente al escenario, junto al ya declarado, según sus propias palabras, “salvadoreño de corazón”, Adal Ramones, hizo lo suyo. Un buenas noches, junto a los aplausos y la euforia colectiva, declaró inaugurada la fiesta.
Mientras, en cada momento de la noche, tanto las personalidades como los artistas no dejaban de mostrar su temor por no llegar a la cifra esperada.
Los números musicales de intérpretes nacionales e internacionales como Nicho Hinojosa, Raúl Di Blasio, El Símbolo, Almas Gemelas y Arquímedes Reyes también dijeron presentes.
La presencia de los más pequeños discapacitados más las donaciones lograron que pasada la 1 de la madrugada del domingo, la cifra llegara a $1 millón 482 mil 318 dólares. Todavía faltaba mucho y los deseos seguían en auge. El reloj marcó las 2:18 de la madrugada y los abrazos, el cansancio, las sonrisas y una que otra lágrima se volvieron los protagonistas.
La meta fue cumplida. Y las esperanzas a los niños y niñas discapacitados de nuestro país sonrieron en la madrugada del domingo . Las optimismo siempre estuvo presente.
Lo más emotivo
Un piano sobre el escenario, trompetas, guitarras y mucha voz aguardaban el momento más esperado. El mariachi mexicano Gama 1000 dio la bienvenida a quien hace magia con sus manos... Raul Di Blasio.
Un popurrí con algunos de sus éxitos, fuegos artificiales y el sonido del público hicieron de esta entrada una para no olvidar. Su éxito “Corazón de niño” fue la antesala para un acercamiento más a fondo. “Cuando me enteré que iba a hacer papá, lo primero que pensé fue en su corazón y así nació esta canción”, los aplausos y la euforia le siguieron.
Su voz se llenó de súplica, al implorar peticiones para que la gente se acercara a ayudar.
Fue en ese momento cuando Máx González le presentó a un pequeño lleno de sueños: Luis Enrique Palacios, con tan solo ocho años, tuvo la primicia de sentarse junto al músico y compositor y, además, tocar junto a él su máximo instrumento: el piano.
Su presentación iba encaminada a un cierre de lujo. “Cuando oigan esta canción, piensen en todos los niños de El Salvador”, repitió Di Blasio al compás de los aplausos y de la melodía.
Su presentación logró un acercamiento al corazón y a los sentimientos de los salvadoreños.