|
Fueron quienes animaron al público en
las pasadas Rutas Teletón. Han andado con
sus cumbos-alcancía solicitando colaboración
en las calles y centros comerciales. Más
de algún malintencionado les ha tildado
de vagos, y otros hasta les han insinuado que
ellos se quedan con la plata de la venta de los
artículos promocionales que ofrecen.
Cuando se es voluntario para una causa como la
Teletón, todo lo malo es lo de menos. Los
más de 300 jóvenes voluntarios están
convencidos de que lo que ellos hacen contribuye
a hacer realidad el milagro año con año.
De lo contrario, pregúntenle a Mario
Urbina, el coordinador general de esos jóvenes,
quien por segundo año consecutivo está
al frente de dicho grupo.
Urbina decidió apoyar la obra debido a
que trabaja en FUNTER. Ahí ha podido ver
a personas que llegan a rehabilitación,
quienes realmente han podido salir adelante y
hoy ser autosuficientes.
Sentimientos solidarios
Estoy feliz de vivir esta experiencia,
me encanta trabajar, organizar a los voluntarios,
confiesa Urbina. Ese mismo pensamiento positivo
y solidario es el que ronda en las cabezas de
los demás chicos y chicas, entre ellos,
Yamileth Estrada, quien decidió ser voluntaria
desde el año anterior.
Prestar servicio, para mí, es algo
muy relevante, ya que tenemos la oportunidad de
ayudar a personas que lo necesitan, dice
sonriendo. Esta joven de 18 años, estudiante
de contaduría, indica que esta experiencia
le ha ayudado a conocer más a las personas
y a involucrarse con los niños en proceso
de rehabilitación. Invito a los jóvenes
a participar, porque el milagro lo hacemos todos,
dice como si fuera locutora del spot publicitario
de Teletón.
Por su parte, Beatriz Alarcón, de 26
años, quien de paso labora en el departamento
de diseño y construcción de FUNTER,
decidió ser voluntaria desde hace tres
años.
Ver el avance de los niños en rehabilitación
me ha impactado, por eso, mientras me sea posible,
seguiré ayudando, recalca. Mauricio
Salvador Durán, de 20 años, es otro
de los bichos que ha andado de un lado a otro
vendiendo artículos de la Teletón.
Él asegura que se metió a este rollo
al ver las necesidades de los niños con
habilidades especiales.
Con los fondos recaudados se logra que
ellos tengan acceso a todas las terapias y tratamientos,
indica. Ese batallón de 300 jóvenes
es el que podrá ver disperso en distintos
lugares y trabajando como hormiguitas. Así
que no se extrañe si uno de ellos le extiende
su cumbo o intenta venderle una pulsera.
Tenga la confianza de que esos fondos realmente
van para los niños.
|