Coalición

FDR

El G-14 fue la base de conformación para el surgimiento del Frente Democrático Revolucionario (FDR), creado tras la renuncia de cinco diputados del Frente Farabundo Martí (FMLN), por considerar que la línea ortodoxa no permitía cambios en el interior de ese partido.

PPSC

El Partido Popular Social Cristiano (PPSC) apareció tras el eterno conflicto que vive la veterana Democracia Cristiana, que intenta recuperarse de elecciones pasadas. Pero el grupo no escapó de las divisiones y uno de sus miembros, un ex efemelenista, optó por pasarse del diezmado PDC y tratar de garantizar su futuro político.

CD

Cambio Democrático (CD) junto al resurgido FDR y al PPSC lograron juntarse y, como bloque, se permitieron presentar como los actores indispensables en las votaciones de mayoría calificada, desplazando al FMLN, que se había mostrado necesario en esas decisiones.


Carlos Rivas Zamora
Candidato a alcalde de San Salvador
Carlos Rivas Zamora
Perfil completo, publicado en Revista Enfoques.

Carlos Rivas Zamora

Esperaba al poder y el poder le llegó quizá antes de lo calculado. Carlos Rivas Zamora se estrenó repentinamente en la política electoral ya en las alturas, cuando, para las elecciones municipales de 2003, el FMLN por eliminación se quedó con él. Nunca ha sido la primera opción, sin embargo, ha sido el favorecido ya en varias ocasiones. Un abogado con ambiciones políticas que ha labrado discretamente su palestra compite hoy bajo una bandera nueva, luego de haber sido vilipendiado por la que le cumplió su disimulado deseo de figurar.

"Voy a ser el segundo en la alcaldía." Esa sentencia escuchó Carlos Rivas Molina a los 9 años, cuando su padre trataba de emocionarlo con la noticia de que había sido elegido como síndico para el concejo municipal encabezado por Héctor Silva, en 1997.

El padre en cuestión se llama Carlos Rivas Zamora, quien usó términos del poder para determinar frente a su hijo la importancia que llegaría a tener si aquella aventura llegaba a feliz término. Llegó.

Por primera vez la otrora guerrilla del FMLN, que se sumó a una amplia coalición de izquierda, tendría en sus manos el gobierno de la ciudad capital, que acoge a 507,665 habitantes.

En aquel concejo brillaban nombres por sus amplias credenciales políticas, profesionales o académicas. La excepción era el de un tal Carlos Rivas Zamora, abogado de 38 años, quien sería el síndico municipal, uno de los cargos de mayor relevancia institucional, quizá no exactamente el "segundo", pero sí uno de los que necesita más de la confianza del "primero".

"Yo no conocía a Carlos", cuenta hoy Héctor Silva. Comenta que Rivas no fue su primera opción para tal cargo. El ex alcalde asegura que durante las dos últimas semanas de noviembre de 1996 habló con cuatro abogados "conocidos y de confianza" que rechazaron su propuesta.

Ante las primeras negativas y la premura, la dirigencia del FMLN se le acercó y le dijo: "Nosotros conocemos a un abogado, una persona capaz que nos merece mucha confianza, y nos gustaría presentártelo". Rivas era, desde año y medio atrás, el encargado de los asuntos jurídicos del FMLN debido al deceso de su predecesor.

Se lo presentaron, pero Silva siguió buscando. Solo encontró más negativas que devinieron en esta conversación: "Mirá, Carlos, yo quiero hablarte con franqueza, yo a vos no te conozco, pero me causás buena impresión, y te quiero pedir que me acompañés (como síndico). Este es un cargo de mucha confianza, en el que compartiríamos muchas cosas".

Con esa petición inició la carrera del joven abogado, quien tenía solo tres años afiliado al FMLN y ninguna trayectoria guerrillera, ni tampoco como funcionario de elección popular.

El 2 de noviembre de 2002, Silva anuncia que deja la candidatura a alcalde para una tercera reelección, luego de la controversia originada por su oferta de mediar él en la huelga médica.

Difícilmente podría pensarse que en Rivas surgió un interés repentino. "Yo sí recuerdo que él expresó claramente que quería aspirar a ser candidato a alcalde", relata Silva. "Cuando yo estaba por renunciar, me lo hizo saber: 'Si vos vas a dejar la candidatura, avisame, porque yo sí competiría', me dijo".

Guardado cree que el alcalde siempre aspiró a ocupar ese cargo: "Él quería ser alcalde, pero era timorato, tenía dudas porque es muy cobardón".

Su amigo Roberto Hernández también da testimonio del manifiesto interés por la candidatura que Rivas expresó ante la vacante. "Carlos nos dijo: 'Yo quiero participar'. Cuando ganó, creí que se iba a plegar a la dirección del partido, pero él es una persona leal", detalla.

De hecho fue Hernández quien hizo que la comisión política del partido incluyera el nombre del entonces síndico en la lista de precandidatos extraoficiales, junto a los de Violeta Menjívar, Lorena Peña, Norma Guevara, Roberto Lorenzana, Fabio Castillo, Mirna Perla y otras figuras que sí había considerado la cúpula del partido.

Silva precisa que no fue Rivas la primera persona en quien pensó el FMLN para sustituirlo, "pero cuando se llegó el momento y se lo propusieron lo aceptó rápidamente. Y no creo que eso se pueda llamar oportunismo, sino decisión".

Ante una larga cadena de negativas de parte de los pretendidos por la comisión política para candidato, la decisión se fue decantando por el único que se había ofrecido.

"A mí me habían venido a proponer acá que fuera yo el candidato a alcalde, yo no acepté", reconoce Fabio Castillo, y explica su rechazo: "Yo siento que no tengo las cualidades necesarias para ser un buen alcalde de San Salvador, y creí que Carlitos las tenía, y algunas las tiene, es un hombre honrado, que quede fuera de toda duda".

Castillo quiso manifestar su apoyo a Rivas dejando su candidatura a diputado suplente y pidió ser incluido en el concejo del inminente candidato. No obstante expresa: "Yo tenía muchas dudas de que pudiéramos ganar. Empezamos tarde la campaña y la propaganda de ARENA era enorme".

Ese escepticismo era compartido incluso por el mismo Rivas, que comenta la decisión de IC y del CDU de no seguir en la coalición por no considerarlo un candidato ganador. "Hasta yo estaba seguro de eso. Estaba 20 puntos abajo (en las encuestas), no me conocía nadie, no teníamos dinero para la campaña", reconoce ahora.

En un principio no era ganar la alcaldía la motivación, pero sí había mucho interés por aprovechar la oportunidad de avanzar en sus ambiciones de figurar en la política nacional. "Mi esposa y yo nos metimos en este juego porque de cualquiera manera ganábamos", dice el alcalde, y hace referencia a que dejaría de ser un desconocido y se instalaría como líder político capitalino de la izquierda.

Silvia, su esposa, lo interrumpe, y añade: "El éxito lo teníamos solo con que él fuera candidato".

No solo no perdió, sino que ganó con amplio margen a una candidata que Castillo califica como "muy buena", y apunta que "la confianza en el Frente hizo que ganáramos la alcaldía".

En la elección de marzo de 2003, el FMLN se hizo de la municipalidad por tercera vez con 59,310 votos, 9,314 más que Arena.