Son el presente y el futuro, aunque no siempre los más escuchados, pero esta vez LA PRENSA GRÁFICA abrió sus puertas a seis jóvenes de varias zonas del país para conocer sus opiniones sobre los temas de actualidad a través de un foro.
Críticas, pero también opciones y sobre todo mucha esperanza en el país fueron una pequeña muestra de la magnitud del aporte que pueden dar los más de 1.3 millones de jóvenes que viven en El Salvador.
La charla giró en torno a la realidad social y política de El Salvador, así como a algunos mitos populares que crean estereotipos sobre los jóvenes (ver módulo aparte).
“De los anhelos, los sueños y las necesidades de la juventud depende el futuro. Para nosotros como medio es importante comenzar a escucharles, porque son ellos los que en unos años estarán al frente del país”, afirmó Gabriel Trillos, gerente editorial de LA PRENSA GRÁFICA, durante el desarrollo del foro, que tuvo lugar en San Ignacio (Chalatenango), justo antes de salir de vacaciones de agosto.
Los seis jóvenes no dudaron en criticar; por ejemplo, la actual inversión del Estado a la salud y la educación, ya que son las dos áreas en las que la mayoría de ellos destinaría fondos si tuviera el poder de adjudicar el presupuesto nacional, dijeron.
“El acceso a la salud no todos lo tienen. Ahora se habla mucho de FOSALUD, pero de qué sirve tener abierta una unidad de salud durante más tiempo si no hay medicinas y no se atiende realmente a la población”, opinó Verónica Orantes, estudiante de Trabajo Social. De hecho, las limitantes del sistema de salud fueron las más destacadas por la mayoría.
El análisis sobre el sistema de educación fue otro de los más extensos. Víctor Calderón, un chalateco de 22 años que logró estudiar Economía y Negocios en Estados Unidos gracias a una beca, cree que el servicio brindado por las escuelas debe mejorarse: “Yo invertiría en Educación, pero no en escuelas bonitas, sino en capacitar a quienes dan las clases. Infraestructura ya tenemos, pero el sistema en general es pésimo”.
La tecnología, sin la orientación adecuada por “falta de capacitación”, es también para los jóvenes un arma de doble filo. “La misma falta de conocimiento sobre el uso de las herramientas informáticas limita a las personas y se cae en errores”, manifestó Sandra Zamora, de 20 años, estudiante de administración de empresas.
El problema del medio ambiente también figura entre las preocupaciones: el cierre de botaderos de basura, la deforestación, el calentamiento global y la escasez de agua son asuntos en los que tienen mucho que decir los jóvenes.
“Se creó un ministerio, pero seguimos atacando el medio ambiente y contaminando. Cada vez con menos recursos naturales”, lamentó Carlos Umaña, estudiante de la UTEC.
Su opinión contrasta con la de Zamora, quien expresó que además de la responsabilidad del Estado en ese tema, está también la de la población.
Los valores
La idea de la pérdida de los valores morales en el país es otro tópico que genera opiniones encontradas. Para la mayoría de participantes del foro, el reto es el cultivo de estos desde la edad temprana.
“Se aprende de los patrones a seguir, pero solo veamos a nuestros diputados. ¿Qué ejemplo podemos seguir?”, opinó Roberto Valle, de 22 años, estudiante de Derecho.
El sexo fuera del matrimonio y los embarazos no deseados —ambos generalmente relacionados con los valores— también generan polémica.
Los jóvenes, sin embargo, coinciden en recomendar a otros muchachos de su edad el uso de preservativos si toman la decisión de iniciar su vida sexual activa a temprana edad. Aunque la mayoría dijo creer en el matrimonio (en una edad madura) como base para la integración familiar.
Política
El aparente desinterés de la juventud en la política nacional se debe a la pérdida de credibilidad en los políticos, según afirmaron los jóvenes.
“Tenemos mucho qué decir, pero el interés se pierde porque al hablar de política es hablar de todo lo malo que hacen los funcionarios”, expresó Mónica Argueta.
Valle secunda esa opinión y añade que los partidos políticos resumen la labor de los jóvenes en la promoción y la publicidad más que en la participación.
“El concepto de democracia que nos dan lo limitan solo a pedir el voto”, aseveró Umaña.
“No es que no creamos en la política, no creemos en los políticos”, comentó el joven de Chalatenango.
La violencia
En el caso de la violencia, al consultarles si usarían un arma en defensa de su familia, los hombres coincidieron en responder que sí, mientras que las mujeres argumentaron que no, porque “la violencia genera más violencia”.
En el caso de las pandillas, los jóvenes consideran que estas personas no infringen la ley porque no quisieron estudiar o porque sean pobres, sino porque son fruto de la falta de oportunidades y el desquebrajamiento del seno familiar.