El primer mito a discutir fue el que los jóvenes “no creen en el matrimonio”.
Entre titubeos y risas disimuladas, Víctor Manuel opinó que sí piensa casarse, pero antes desea asegurar un futuro material a ese proyecto de familia.
Verónica Orantes dilucidó que muchos salvadoreños ven en la institución familiar un inconveniente y prefieren la soltería.
Carlos Umaña considera que los jóvenes sí creen, pero en escalonados niveles de racionalidad. La misma opinión tuvo Sandra Zamora y Roberto Valle.
Mónica Argueta, por su parte, opinó que el género femenino simpatiza más con este concepto que solo con el de unión legal.