Los jóvenes no deben trabajar cuando están en la universidad, porque después les gusta el dinero y dejan el estudio. Este fue el segundo mito que suscitó principalmente dos opiniones.
La primera es que con frecuencia los jóvenes optan por seguir un solo rumbo: el de la vida laboral. El segundo punto de vista es que a partir de la individualidad personal se puede llevar estudio y trabajo, lo cual requiere de algún grado de esfuerzo, pero que en su medida sería recompensado en el futuro.
“Sí se debe trabajar, los jóvenes que están claros de lo que quieren, sabrán salir adelante con ambas cosas”, consideró Sandra Zamora.