Con un carisma especial, una sonrisa en su rostro e inocencia en su mirada, Yanci De León cuenta como a sus 19 años es aún estudiante de primer año de bachillerato en Salud, trabaja en Comandos de Salvamento y está haciendo planes para casarse. Ella asegura estar satisfecha de llevar esa vida ajetreada, pero que tiene un sentido y un objetivo claro: ser médico.
Luego de trabajar un turno de 6 de la tarde hasta 8 de la mañana, Yanci se levanta pasadas las 10. “Cuando no está muy movido me acuesto a medianoche”, comenta. Estudia el resto de la tarde. Aprendió a hacer curaciones y pequeñas suturas hace más de dos años, cuando empezó a ser voluntaria del organismo de socorro, convencida por su actual novio, que en ese entonces trabajaba allí; dos años después la contrataron.
“He ayudado a bastantes personas, y eso me ha llenado mucho, porque son obras para Dios; me siento tranquila porque ayudo y aprendo”, dice. Pese a que su familia le dice que a ese ritmo pronto se va a “hacer viejita”, el mensaje que les da a los jóvenes es que se arriesguen a todo, siempre y cuando se esfuercen por conseguir solo lo bueno de la vida.