La caligrafía de Krisma Mancía es ondulada, pero de trazo firme y claro. Con ella ha escrito cientos de poemas que hablan de amor y muerte. La artista nacida en 1980 recuerda que cuando tenía nueve años su padre le obsequió el poemario “Azul”, de Rubén Darío, desde entonces ha releído docenas de veces sus líneas, el mismo gusto le causó leer al español García Lorca y Joaquín Pasos. Durante esa época de infancia también escribía en su diario personal todas sus angustias y alegrías.
En años recientes, Krisma posee una intensa vida cultural, es parte del taller literario de La Casa del Escritor, donde complementó sus estudios de lenguaje y literatura de la Universidad de El Salvador. Todo ese bagaje literario obtuvo el sello de la Dirección Publicaciones e Impresos (DPI) cuando imprimieron en 2004 su primer libro titulado “La era del llanto”.
Posteriormente, en 2005, ganó el primer lugar en poesía organizado por la editorial Garúa en Barcelona, España, con su obra “Viaje al imperio de las ventanas cerradas”, un poemario inspirado en Ofelia, de Hamlet (William Shakespeare), el certamen fue inaugurado así a escala internacional. La obra ganadora fue traducida rápidamente al catalán y continúa cosechando buenas críticas.
También ha viajado a Argentina como representante de las letras jóvenes salvadoreñas en una feria de Buenos Aires. “Me siento satisfecha, no por el premio, sino porque es una manera de evaluar el contenido de lo que uno hace”, comentó la risueña artista, madre de una pequeña hija. Su proyecto más inmediato es la composición de un nuevo poemario. “Estoy satisfecha con mi país. Creo que trabajando se logran las cosas”, asiente Krisma Mancía, autora de versos intimistas.
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