Su infancia pasó en México, “donde veía teatro”. Alicia Chong tenía curiosidad y vocación. “Mi tío era mimo y se fue para la guerra, a mí me quedó ese mito por el teatro”, dice. En 1997 tomó una determinación: “Me fui de un solo al teatro”. Entró y no estudió nada más. Desde entonces ha vivido para las tablas.
A sus 29 años, ha trabajado con los directores César Pineda, René Lovo, Filánder Funes, Roberto Salomón y Fernando Umaña y se ha presentado en Costa Rica, México y toda la república con la caravana nacional de teatro.
Tiene una hija de siete años, Abril, quien, heredó de sus padres actores “el ritmo”, dice Alicia.
Cuando actuó en 2005 en la obra “La prodigiosa historia de un poeta cautivo”, el crítico teatral Héctor Ismael Sermeño vio en ella madera “de primera actriz”.
Ya en el teatro profesional, Alicia reflexiona sobre sus inicios: “El teatro universitario ha sido nuestra base”, y agrega: “Ahorita hay muchísimos actores jóvenes y se necesita que haya”.
El 16 de agosto se convertirá en Antígona en la obra “Tebas”, dirigida por Fernando Umaña.
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