A la hora de plasmar formas y colores sobre un lienzo en blanco, Boris Gabriel Ciudad Real trata siempre de poner su propia interpretación de la realidad a través de conceptos abstractos. Así, temas como la inmigración y la violencia intrafamiliar cobran vida en su obra. Gracias a esa visión artística, Boris, de 27 años, ha obtenido los más importantes reconocimientos en certámenes como Palmarés y el Premio Pintura Joven 2006, que lo convierten en un destacado personaje de la plástica joven contemporánea.
Su obra abarca óleos, pintura acrílica, aguatintas, dibujo, grabado y hasta cerámica. Pero es su pintura la que ha empezado a recorrer el mundo, primero entre Guatemala y Costa Rica, luego en Australia y en enero viajó hasta Bilbao, España, para montar un exitosa exposición personal con el auspicio de la fundación ibérica Valvi. En noviembre su trabajo se trasladará hasta una exposición colectiva itinerante en Austria.
En retrospectiva, Boris recuerda que tuvo muchas dificultades “sobre todo económicas, laborales y de falta de oportunidades. El hecho es que es difícil darse a conocer, en un país pobre hay poco interés por la cultura”, dice, pero tiene esperanzas de que con la apertura de museos y galerías de arte se abran nuevas oportunidades laborales y culturales.
El recién graduado “con honores” en la licenciatura en artes plásticas de la Universidad de El Salvador se considera un pacifista afín al movimiento rastafari por tener plena conciencia social, por ello considera importante dividir tiempo entre su hijo y su esposa. “Mi satisfacción personal ha sido poder expresar mis ideas y que estas viajen y entren en el alma de otras personas”, aseguró Boris.
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