La última semana de Arquímedes Reyes quizás haya sido la más difícil de toda la competencia para él. Quedó entre los dos concursantes menos votados por el público junto al colombiano Francisco. Finalmente, el salvadoreño salió ileso y logró quedarse, al menos, una semana más en el “reality show”, a la espera de la nueva votación cuyo resultado se conocerá este día por Sony, a las 6 de la tarde. De todo eso platicó con Fama, desde el camerino del set de producción donde se realiza el programa, en Buenos Aires, Argentina.
¿Estás más confiado esta semana?
La semana pasada por primera vez me tocó estar entre los votados. La verdad admiré a Francisco, de Colombia, que estuvo ahí cinco veces y con 16 años. Bien admirable. Estando ahí parado esperando la decisión, sentí que el corazón me iba a explotar. Me empecé a despedir de todos. Silvia y Rosángela estaban más... casi se quiebran. Francisco hasta ahora había sobrevivido a todas las definiciones. Así que la verdad que la semana pasada pensé que iba a quedar eliminado. Pero, bueno, finalmente me han dejado una semanita más.
¿Qué piensas hacer si te quedas afuera?
Bueno, uno siempre tiene un plan B. Yo planeo quedarme dos meses viviendo en Argentina. Conocer un poco, viajar y ver de hacer algo por acá. En realidad, nos vamos a quedar con Samantha y Rosángela. Vamos a rentar un departamento y vamos a ver qué pasa. Qué oportunidades surgen aquí.
¿Te imaginas fuera del show?
Bueno, sí. Igualmente, en la final vamos a cantar todos juntos. Y no sé… Hay posibilidades de quedarme o de irme. La última vez quedé en la cuerda floja, pero esto cambia de un día para el otro. Nunca se sabe. El público es inmanejable. Lo importante aquí es el voto. Si tengo un solo voto más que otro participante, yo me quedo.
Estuvo Ricardo Montaner hace poco con ustedes, ¿cómo fue la visita?
La verdad yo a Montaner lo tenía como uno de mis ídolos, pero él tiene un costado religioso bastante marcado. Casi fanático, te diría. Y tuvimos un problemita. Yo creí que él era mucho más humilde, pero es un poco arrogante. En un momento dijo que iba a orar un padre nuestro para bendecir nuestras carreras, y entonces, yo hice como aprendí en mi infancia, abrí mis brazos con mis manos mirando el cielo para rezar. Y entonces él me empezó a gritar: “Pero, ¿qué haces? Esto no es una clase de yoga, ¿quién es tu Dios? Dime el nombre y apellido de tu Dios”. Se enloqueció. Y me gritó frente a mis compañeros, a la producción. Fue una falta de respeto. Las estrellas tienen su ego. Y aprendí la humildad de artistas como Emmanuel, Mijares o Diego Torres, que es un tipazo.
¿Quiénes piensas que son los favoritos para ganar el concurso?
Es algo que no se puede saber. Ahorita los que nunca estuvieron en la cuerda floja son Rosángela, de Puerto Rico, y Carlitos Peña, de Guatemala. El tema es que cuando algún participante se va, los fans empiezan a darle los votos a otro que se quedó y eso puede cambiar las cosas. Silvia, Rosángela y yo, por ejemplo, tenemos muchos fans en Venezuela, y si alguno de nosotros tenemos que dejar el programa, los votos de todos esos fans se van a repartir entre los dos que queden.
¿Cómo te ves?
Uno viene con la intención de llegar lo más lejos posible, pero cuando ves a tus compañeros, la clase de artista que son, ya es una suerte estar entre los últimos cinco. Yo ya gané. Estoy agradecido por todo esto. Después, arriba del escenario, siempre es como la primera vez. Es la misma emoción, los mismos nervios y la misma energía. Y ni te cuento cuando te dicen que te quedas otra semana más: es como si estuvieras contra un pelotón de fusilamiento y de pronto decidieran perdonarte.
¿Qué balance haces de tu participación hasta aquí?
Estoy feliz de haber llegado hasta donde llegué. A partir de aquí todo es regalo, como digo siempre. Ya haber estado entre los últimos 30 fue increíble. Y esta parte es como un sueño. Si salgo segundo no me voy a volver triste, para nada. Ahora solo resta que el público decida.
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