Hace más de 50 años surge en la ciudad de San Miguel uno de los Carnavales con más tradición en le área Centroamericana. La idea original de entretener y proporcionar sano esparcimiento entre los migueleños rebasó las expectativas que en un principio se plantearon.
Miguel Charlaix, hombre de gran empuje, organizador nato, no previó la dimensión del fenómeno que estaba creando cuando en un principio sólo contemplaba la diversión mediante un carnaval de discreta proyección popular, el cual contemplaba, pólvora, música y baile.
Sin embargo, el carnaval ha superado todas las expectativas planteadas en un principio, la dimensión del carnaval de San Miguel, sólo se podría medir por la tradición que éste representa en el pueblo migueleño, y por la proyección de ésta a nivel internacional.
Año con año, acuden miles de salvadoreños, con el propósito de disfrutar de un ambiente de diversión que realmente trastoca todos los límites de la fantasía. Bellas mujeres engalanan con su belleza el ambiente que irradia fantasía y una alegría sin alcances dentro del jolgorio popular.
Las carrozas decoradas por expertas y mágicas manos recrean la vista y demás sentidos de los más exigentes. Estas desfilan por las calles y avenidas más importantes de San Miguel a lo largo de las cuales se sitúan conjuntos musicales que expanden su toque mágico por todos los puntos cardinales de la ciudad. La alegría es desbordante, hasta el corazón mas conscripto evade la pena del momento para dedicarse a disfrutar del ambiente.
Los migueleños se enorgullecen de sus fiestas novembrinas, ya que con razón su carnaval ha traspasado las fronteras patrias. Canciones compuestas por músicos nacionales plasman el sentir del pueblo y su carnaval.
Canciones como el Carnaval de San Miguel, interpretada por el legendario Gil Medina, han perpetuado el espíritu festivo y la grandeza de una de las fiestas populares más importantes del país.
El creador del famoso carnaval de San Miguel, trabajó durante años para que éste fuese realmente el marco de diversión sano que permitiese a San Miguel proyectarse tanto a nivel nacional como internacional.
Los habitantes de San Miguel al percibir la magnitud del evento a medida que pasaban los años, acertaron cuando se organizaron en cada barrio para optar por un CARNAVAL que año con año aportara más alegrías y más turismo que dejara fuentes de ingreso capaces de garantizar un relativo desarrollo de su querida ciudad.
Noviembre es fiesta en San Miguel. San Miguel es sinónimo de fiesta en noviembre.
Gracias a la visión de un hombre como Miguel Charlaix, El Salvador cuenta con el carnaval migueleño como uno de los vehículos de cultura más auténticos cuyos objetivos por los cuales fue fundado se mantienen y crecen año con año en el seno de una sociedad que dejó un pasado de guerra al cuál no quiere volver.
La mejor forma para fraternizar, y dejar rencores es acudir al carnaval de San Miguel, el cual promete alegría y popularidad en un marco de paz y verdadera armonía.
|