Todo apunta a Rijkaard

Más allá de los 11 jugadores que salten al Veltius Arena, la vista estará puesta en el entrenador holandés, quien depende del resultado que obtenga el Barcelona contra el Schalke para su continuidad. Como plus, el brasileño Ronaldinho volvió a quedar fuera, esta vez en Champions.

Ramón Besa/El País
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Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 4/1/2008

Hay pocos partidos más esperados durante la temporada que los cuartos de final de la Liga de Campeones y, sin embargo —llegada la cita—, el Barcelona se enfrenta en Gelserkirchen a una jornada más preocupante que festiva. El dramatismo le puede a la excitación por la precariedad e inestabilidad que vive el equipo azulgrana con el entrenador a la cabeza.

El holandés Frank Rijkaard se la juega hoy después que el Barça haya quedado descolgado de la Liga y eliminado de la Copa del Rey a manos del Valencia. Una vez que la política conceptual de la directiva del “power point” ha quedado superada por los resultados, se imponen las personas, y en el fútbol, cuando las cosas van mal, se apunta a la cabeza del técnico.

La intención del presidente azulgrana, Joan Laporta, es alcanzar mayo con Rijkaard en el banquillo y revisar después la nómina de jugadores para regenerar el proyecto. El objetivo precisa de una respuesta positiva en la certamen de Europa. Así que tiene que pasar el mal trago del Schalke 04 antes de batirse con honores con el Manchester United o la Roma en una ronda de semifinales tan pomposa que seguramente permitiría llegar al verano sin pañuelada.

El técnico del Barcelona, no obstante, ha vuelto a tener unos golpes divertidos, como cuando se le ha recordado que en el descenso del avión de la expedición del equipo culé en el aeropuerto de Dusseldorf, su ayudante, Juan Carlos Unzúe, le había dicho si llevaba en la bolsa un paracaídas, supuestamente en alusión a la situación tensa por la que atraviesa Rijkaard, a lo que él ha respondido: “Tengo dos días”, supuestamente en alusión a los dos días que durará la permanencia en Gelserkirchen.

El emparejamiento con los alemanes fue recibido en su día con algarabía en el Camp Nou. Hoy, en cambio, cualquier rival menor aparece como un ogro para un Barcelona que transmite malas sensaciones y no genera confianza. El partido más sencillo puede ser un calvario.

De accesible a ogro

El Schalke es posiblemente más enemigo que el Almería o el Betis, y aunque al conjunto catalán le avala la condición de invicto en el torneo, el choque de hoy en el moderno Veltius Arena, con capacidad para 62,000 espectadores, pinta complicado. La hinchada aprieta y el Schalke, tercero de la Bundesliga, es superior físicamente —promedia 1.85 metros de altura— y domina la suerte que peor le sienta a los azulgrana: las jugadas de estrategia, el 40% de sus goles son a balón parado, pese a que no podrá contar con su lanzador de seda, Iván Rakitic, ni con el todopoderoso volante Jermaine Jones. La reaparición del mexicano Rafael Márquez y del argentino Gabriel Milito ayudará a defender, pero el problema del Barça no es solo su fragilidad sino su personalidad.

Faltos de liderazgo, concentración, control de juego e intensidad, los azulgrana afrontan un partido capital sin Deco, Messi ni Ronaldinho, circunstancia que expresa lo mal que se están haciendo las cosas. Messi está lesionado, Deco se recupera despacio y el único vínculo que mantiene Ronaldinho con el club es su contrato, puesto que no figura ni en la lista de convocados ni en la de bajas.

Ronnie, que llevaba una serie de 21 partidos ininterrumpidos en la competición, ha dejado de ser el único blanco de la crítica. La presión se traslada a Rijkaard, quien aparece como cordero degollado —entregado a los jugadores—, consciente de que su debilidad afecta también al presidente, su gran valedor. Ante ese mar de críticas, el técnico prefiere hacer oídos sordos y ver solo el panorama del juego contra los alemanes.

“No me parece el momento de hablar. Pasados unos días (de la derrota ante el Betis), no me parece bien. Mejor no entrar en esta dinámica. Estamos frente a un partido de alto nivel internacional y tengo que preparar al equipo concentradamente para que haga un buen papel”, ha precisado Rijkaard cuando se le ha apuntado por si había contemplado la idea de dimitir en la conferencia de prensa previo al juego.

Pero, el Barça, más que un plan B, necesita un revulsivo. Así que el reaccionador que haga reaccionar al equipo buen reaccionador será, extremo nada fácil porque la junta no toca nada, el entrenador no hace nada y el equipo no juega a nada, y asegura el refrán que, si no se toman decisiones, se pierde la autoridad. El barcelonismo aguarda a que la fanfarria de la Champions actúe como despertador y el equipo pueda llegar de la mejor manera a final de temporada para tomar las decisiones aplazadas desde hace un año.

Reuters y Ap/LA PRENSA
El entrenador holandés del Barcelona, Frank Rijkaard, podría estar a las puertas de su último partido al frente del equipo azulgrana.

No pierdo ni un segundo en pensar en una renuncia. Estamos frente a un partido de alto nivel internacional y tengo que preparar al equipo concentradamente.”

Frank Rijkaard,técnico del Barcelona.

Yo no creo que exista un ultimátum. Los jugadores estamos con el técnico. A él le avalan los resultados para continuar. El técnico nos ha pedido que reaccionemos.”

Rafael Márquez,defensa del Barcelona.