En el partido de ida de cuartos de final, el Barcelona encarriló su presencia en las semifinales de la Liga de Campeones de Europa al vencer ayer por 1-0 al Schalke con un gol de su juvenil delantero Bojan Krkic.
El estadio Veltins Arena, colmado con casi 54,000 espectadores, sirvió de marco para un encuentro que dominaron desde el primer momento los catalanes, conscientes de que un triunfo sería la salvación para el equipo tras la eliminación de la Copa del Rey y la humillación sufrida en la Liga la semana pasada.
A los 12 minutos de juego, Bojan dejó claro quién mandaba. Iniesta envió un pase por detrás de la defensa a Henry y el francés definió mal, pero logró recoger el rechace y se lo pasó al canterano, quien envió el balón a la puerta de Manuel Neuer.
Los pupilos de Frank Rijkaard volvieron a ser fieles a su estilo, llegando una y otra vez al área de los alemanes: con circulación, una fina combinación entre Iniesta, Henry y Touré, y al mismo tiempo con una defensa segura integrada por Abidal, Milito, Puyol y Zambrotta.
Los dueños de casa mostraron mucho respeto por el rival catalán, el cuadro con mayor palmarés de goles y posesión del balón en esta temporada de la Champions, dejándole mucho espacio. Tras encajar el gol, los teutones despertaron, pero sin lograr poner en verdadero peligro el arco de Víctor Valdés.
El Schalke, que ha convertido 40% de sus goles en situación a balón parado, buscó una y otra vez la falta, pero careció de contundencia en los tiros libres y saques de esquina, a cargo del “especialista” Christian Pander.
A los 20 minutos de juego, una falla de la zaga del Barcelona permitió rematar con fuerza a Heiko Westermann, quien puso a prueba a Valdés en la única jugada de peligro para los locales en el primer parcial.
En la segunda parte, los anfitriones salieron con la consigna de dar todo y sabiendo que se les iba la vida. La presión aumentó y, tres minutos tras el descanso, Pander ponía a prueba a Valdés.
El Barça tuvo que replegarse y cerrar filas ante un Schalke más aguerrido. A los 58 minutos, el georgiano Kobiashvili envió desde fuera del área un balón que despejó de cabeza Milito.
Sin embargo, los azulgrana no se quedaron atrás y, nuevamente, Bojan casi anota de no haber sido por la intervención del meta Neuer, uno de los mejores jugadores del Schalke, quien salió a despejar fuera del área.
A 20 minutos del final, el delantero Asamoah no consiguió conectar un tiro largo de Ernst, perdiendo una muy buena ocasión para el Schalke. Un minuto más tarde, Milito despejaba otra pelota que parecía un claro gol del turco Altintop.
Poco después llegó una espectacular chance para el lateral Westermann, quien, agarrado por Abidal, no consiguió cabecear al arco, pero los árbitros no marcaron el penal.
Sobre el cierre, los alemanes se volcaron al arco catalán con varias situaciones de peligro, entre ellas un remate de Bordón que despejó Valdés.
La victoria constituye un gran respiro para el Barça y, en especial, para su entrenador Rijkaard, quien amenazaba con ser destituido en caso de derrota. Los culés quedaron eliminados hace dos semanas de la Copa del Rey y fueron vapuleados por la crítica y la afición tras desmoronarse ante el Betis.