A la tercera, la vencida. Ese es el deseo del Chelsea, que recibirá hoy en Stamford Bridge a un Liverpool con muchísima más tradición en la Liga de Campeones, pero golpeado por el inesperado autogol en los últimos instantes de la ida de semifinales jugada la semana pasada.
“Queremos pasar a la final”, advirtió el alemán Michael Ballack, envalentonado por los dos goles que anotó el fin de semana en la victoria de 2-1 ante el Manchester United en la Premier.
El choque entre “los Blues” y “los Reds” tiene su historia ya que, en 2005 y 2007, los “ricos” londinenses cayeron ante los “obreros” de Liverpool.
“Estamos frescos, mejor que los otros equipos en la Liga de Campeones”, agregó Ballack, entusiasmando sin dudas a Roman Abramovich, el multimillonario ruso dueño del Chelsea obsesionado con ganar la Champions, un trofeo inédito en la historia del club.
Y lo cierto es que las cosas se ven mejor que nunca para el Chelsea, que por primera vez se jugará el pase a la final en su estadio. En Stamford Bridge, los azules no pierden desde hace cuatro años en partidos de Premier League y desde hace dos en Liga de Campeones.
Gracias a la desafortunada intervención del defensa noruego John Arne Riise en los últimos instantes del juego anterior en Anfield, al Chelsea le alcanzará con un empate a cero para avanzar a la final del 21 de mayo en Moscú.
“Si mantenemos el arco a cero, estaremos en la final”, certificó el arquero del Chelsea, Petr Cech.
Pero el Liverpool no tiene la menor intención de renunciar a su tercera final en cuatro años. Aunque la estadística marque que en ocho partidos al mando de Rafael Benítez “los Reds” jamás pudieron ganar en Stamford Bridge. “Ya anoté en el 1-0 ante el Inter en San Siro, en el 4-0 sobre el Olympique y en el 4-2 sobre el Arsenal. Ahora le toca el turno al Chelsea”, amenazó Fernando Torres, la principal amenaza del partido de hoy.