Un sueño y tres pesadillas

“El Teatro de los sueños” fue testigo de cómo el Manchester United continúa su camino hacia la conquista del doblete, Premier y Champions, mientras que el Barcelona quedó eliminado del tercer título al que aspiraba este año. Es latente el fin de un ciclo en el equipo catalán.

kManchester/Efe
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Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 4/30/2008

El Barça se quedó sin final de la Champions tras caer ayer ante el Manchester United, en una eliminación con aires de cambio de ciclo, de fin de aquel círculo virtuoso que generó Joan Laporta cuando llegó al frente del club en el verano de 2003.

Dos años en blanco son una eternidad para un equipo como el Barcelona, que ha pasado de ser un referente en Europa a un conjunto con muchas dudas, tal y como lo demostró en Manchester, donde cuajó un partido correcto, pero no para superar a los “Diablos Rojos”.

Le valió al United un gol de Paul Scholes en el minuto 14. El Barça fue durante muchos minutos solo Lionel Messi y cuando el argentino se fue apagando, ya que no le quedó nada a los azulgrana.

Esta vez no fue desidia ni falta de intensidad. No es que el Manchester apabullara ni tampoco que el Barça jugara acomplejado. Como era previsible, estos choques se deciden en pequeños detalles, como el resbalón de Gianluca Zambrotta y el golazo de Scholes.

Solo habían transcurrido 14 minutos y el Barça ofrecía una buena sensación. Tanto que a los 26 segundos, el mismo Scholes ya había frenado a Messi al borde del área en la primera cabalgada de “la Pulga”, incluso el francés Eric Abidal se había animado con un centro que casi sorprende a Edwin van der Sar.

Pero llegó un resbalón de Zambrotta, una recuperación de Cristiano Ronaldo, otra del italiano y el balón a pocos metros del área grande. Scholes, a la primera, marcó. Todo en 14 minutos, en los que se decidió el pase a la final de Moscú.

El Barça no tuvo la sensación de lo mucho que se jugaba: seguramente el final de una etapa, de un proyecto, que por segundo año consecutivo se queda en blanco.

La inercia del gol le llevó al Manchester a tener una nueva ocasión, pero Michael Carrick no llegó a un remate franco. Eran los de Rijkaard los que más jugaban, y hasta que el portugués Deco acompañó a Messi fue cuando aparecieron un poco más Andrés Iniesta y Xavi Hernández.

Salvó Van der Sar una gran acción de Messi. Una combinación entre Iniesta, Eto’o y Deco finalizó por encima de la meta del United, y otra vez Deco pudo empatar con un tiro que salió junto al poste izquierdo.

Los ingleses pudieron matar el partido en el primer tiempo con un remate del portugués Nani, pero durante esos minutos se vio el mejor Barça de la temporada, el mejor en mucho tiempo.

Mucha peor pinta tuvo para los azulgrana el primer cuarto de hora del segundo período. Lo ahogó el Manchester, con el coreano Park y el francés Patrick Evra. Cristiano Ronaldo asumió su papel de líder y el argentino Carlos Tévez se impuso en un par de buenas acciones.

Puso en juego Rijkaard al francés Thierry Henry por Iniesta en el '60. Le dio otra vuelta más a su alineación con la entrada de Bojan Krkic por Eto’o en el '71. Pero ya no había más cera para arder: el equipo culé estaba exhausto y con pocas ideas.

Old Trafford no supondrá únicamente el adiós europeo del equipo de Rijkaard, sino también daños colaterales: final de un ciclo, cambio en el banquillo, nuevos jugadores, renovar la ilusión o, como diría Joan Laporta, poner de nuevo en marcha el “círculo virtuoso”, que se detuvo ya hace dos años, sin que nadie hiciera nada para arreglarlo, porque, al final, la fiesta en Moscú será inglesa.

Afp/LA PRENSA

“Es difícil estar dos años sin ganar nada. Cada uno tiene su parte de culpa, todos debemos pensar en lo que ha pasado para que el año que viene no suceda lo mismo.”

Deco, jugador del Barcelona