El Real Madrid derrotó ayer por 2-1 al Werder Bremen en la apertura de la primera fase de la Liga de Campeones gracias al poder de su artillería, y especialmente de la pareja atacante compuesta por Raúl y Ruud van Nistelrooy.
El partido fue más entretenido que bueno, producto de dos equipos con alegrías ofensivas y con tristezas defensivas. Y en un partido tan igualado decidieron las individualidades madridistas, con Raúl a la cabeza como mayor protagonista.
Ya es un comienzo en Liga de Campeones muy diferente al de años precedentes. Bernd Schuster, el entrenador blanco, propuso novedades, tanto en jugadores como en esquema. Entraron Marcelo en el lateral izquierdo y Gonzalo Higuaín en la medular. Además, situó una línea de tres centrocampistas por delante de Fernando Gago, y dejó las bandas para los laterales.
El Werder Bremen fue un equipo amable, que jugó y dejó jugar. Sin embargo, el Real Madrid fue muy plano al comienzo y Raúl tapó los bostezos a los 16 minutos, cuando logró el primer gol al cabecear con suma precisión un centro de Ruud.
Pero el Werder Bremen no le dio tiempo a acusar el impacto porque igualó en la siguiente jugada. Mandó un balón al área, la defensa blanca estuvo lenta y Sanogo se adelantó a todos para superar a Iker Casillas, que no estuvo afortunado.
Tanto Raúl como Higuaín estuvieron muy vivos, asediando el área alemana. Tuvo suerte el Werder Bremen pues el Real Madrid perdonó muchas oportunidades. Por eso no se volvió a mover el marcador.
El Werder Bremen dominó al comienzo de la segunda mitad, especialmente por la gran actividad de Diego. El centrocampista brasileño justificó plenamente la buena fama que se ha ganado.
Y si el equipo alemán no marcó fue porque le faltan delanteros. Por ejemplo, Miroslav Klose, que dejó el equipo, y al que sus compañeros echan de menos. En cambio, el Real Madrid tiene dinamita y gana partidos como el de ayer, donde no fue mucho mejor que su rival.
El gol llegó a los 74 minutos, en la mejor combinación de toda la noche. Guti entregó a Raúl, este prolongó a Van Nistelrooy y el holandés ejecutó al Werder Bremen con un toque muy fino.