Un Barcelona bajo sospecha arrancará su andadura en la Liga de Campeones en un difícil compromiso ante el Olympique de Lyon, en el que el equipo azulgrana y su entrenador, Frank Rijkaard, se juegan buena parte de su crédito.
El conjunto español decepcionó profundamente en el comienzo de la temporada después de haber generado una gran euforia con fichajes como el del francés Thierry Henry. Con solo un mes de partidos, Rijkaard se sitúa en el ojo del huracán y ya se rumora la posibilidad de un despido si los resultados no llegan.
La Liga de Campeones siempre ofrece una oportunidad de redención, y a ello se agarran el preparador holandés y sus jugadores, que también están muy cuestionados. Todo lo que no sea un triunfo haría saltar todas las alarmas.
El Barcelona recupera para este primer asalto europeo al argentino Leo Messi, que le vendrá muy bien después de la sequía goleadora mostrada por el equipo en la Liga, en la que apenas acumula tres goles en otras tantas jornadas.
Se prevé que Rijkaard alinee un tridente ofensivo formado por Henry, el brasileño Ronaldinho y Messi, con lo que el mexicano Giovani Dos Santos volvería al banquillo.
Si el entrenador del Barcelona realiza esa apuesta, la mayor interrogante se abriría en la medular, pues Xavi, Deco y Andrés Iniesta se jugarían dos puestos al ser el marfileño Touré Yayá el dueño del medio centro.
En la defensa también hay diferentes posibilidades, y lo único que se sabe es que tanto el argentino Gabriel Milito como el francés Eric Abidal son fijos en el centro.