A falta de un rival que pueda plantarle cara, el Arsenal sigue arrasando a sus rivales dentro y fuera de Inglaterra, una supremacía que ayer sirvió a los de Arsene Wenger para regalar a la hinchada “gunner” siete goles frente al desdibujado Slavia de Praga.
En un abrir y cerrar de ojos, el Arsenal ha finiquitado su clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones mientras ha maravillado, o asustado, a media Europa.
El Arsenal igualó así la mayor goleada en la competición, el 7-0 del Juventus al Olympiacos el 10 de diciembre de 2003.
El conjunto inglés ha impuesto una velocidad de crucero desde el arranque del curso tanto en la liga inglesa como en la continental.
Liderado por el internacional español Césc Fábregas, el cuadro londinense ha arrasado al Slavia Praga con una de las mayores goleadas en la historia de la competición. El catalán marcó dos de los seis goles. Otros dos Theo Walcott. El resto fue cosa del bielorruso Aleksander Hleb, el danés Niklas Bendtner y del checo Hubacek, en propia puerta.
Regalo redondo para Arsene Wenger, que ayer festejó su cumpleaños n.º 58 y que podrá centrarse en la Premier después de cumplir con un pleno de triunfos los tres partidos de la Liga de Campeones.
La lucha de este bloque queda ahora centrada en el segundo puesto, al que aspira el Sevilla.