El Real Madrid ofreció ayer una tarde taquicárdica y venció por 4-2 al Olympiakos griego gracias a las decisivas actuaciones del delantero brasileño Robinho y del portero Iker Casillas, que regalaron el liderato del grupo C al equipo blanco.
El Real Madrid no presentó sorpresas en su alineación, especialmente porque las lesiones han limitado el margen de maniobra del entrenador Bernd Schuster. Si acaso, se esperaba con interés la presencia de Robinho después de su fiesta en Río.
Y cualquier debate quedó aplazado pronto, porque el Real Madrid apenas tardó dos minutos en adelantarse, después de un regalo rival. Antzas perdió un balón cerca de su área, Robinho cedió a Ruud van Nistelrooy y este estrelló su remate en el portero Nikopolidis. Pero Raúl estuvo listo y llegó desde atrás para marcar al rematar el rechace.
Pero el Real Madrid perdió su ventaja cinco minutos más tarde, cuando estuvo cortés y devolvió el regalo. Pedja Djordjevic mareó a Michel Salgado, que defendió mal, y su centro fue aprovechado por el argentino Luciano Galletti para conectar un potente disparo al palo izquierdo.
Olympiakos se quedó con 10 jugadores por la justa expulsión de Torosidis a los 13 minutos, después de agarrar a Van Nistelrooy cuando este encaraba al portero.
Los remates de Raúl, Marcelo o Van Nistelrooy dieron esperanza, pero se llegó al descanso con tablas y nerviosismo.
Y eso que era nerviosismo se transformó en taquicardia entre los locales en el primer minuto de la segunda parte. Djordjevic lanzó una falta desde la derecha y Julio César remató completamente solo, ante la sorpresa de Casillas.
El Real Madrid no tiene juego, pero sí corazón. Parece la herencia de Fabio Capello, el entrenador de la pasada temporada. Expuso orgullo y convirtió el resto del partido en un tremendo asedio, tan desordenado como sacrificado.
Robinho también se enchufó al partido después de permanecer apagado durante muchos minutos. Fue el primer hombre decisivo, el que dio el triunfo a su equipo con tres jugadas importantes.
El empate llegó a los 67 minutos, tras una buena apertura de Guti a la banda derecha, un centro medido de Sergio Ramos y un cabezazo certero de Robinho. Celebró abrazándose a Schuster.
Volvió a aparecer Robinho, que a los ’82 cazó un rechace en el área griega y sacó la puntera para voltear el marcador.
Lejos de sentenciar el encuentro, el Real Madrid sudó hasta el final y se agarró a una espectacular intervención final de Casillas, que en el minuto 89 voló para sacar un balón imposible de Kovacevic.
El Real Madrid completó con el cuarto gol en el tiempo de descuento, en un contraataque liderado por Robinho, que cedió para que Balboa marcara.