El Celtic Glasgow se clasificó ayer para octavos de final de la Liga de Campeones, pese a perder en San Siro ante el AC Milán, que ya tenía su boleto, por 1-0, gracias a la derrota del Shakhtar Donetsk ucraniano en casa ante el Benfica (2-1), en los partido del grupo D.
El equipo escocés necesitaba un punto para clasificarse en caso de victoria de los ucranianos, que con este revés ante el equipo portugués descendió a la cuarta plaza y quedó eliminado de toda competición europea, mientras que el equipo lisboeta, tercero, entró en la Copa de la UEFA.
El único tanto del equipo milanés contra el Celtic fue anotado en el minuto 70 por Filippo Inzaghi, que remató desde cerca un centro desde la derecha del lateral brasileño Cafú, que había recibido el balón de Kaká.
Para el Celtic, esta era su 14.ª derrota en 15 partidos de Liga de Campeones fuera de casa, una pobre estadística para un equipo que logró entrar entre los 16 mejores equipos europeos.
Por su parte, el Benfica se impuso con dos tantos del paraguayo Óscar Cardozo al principio del partido (minutos 6 y 22), mientras que el italiano Cristiano Lucarelli, que llegó esta temporada del Livorno, descontó para los ucranianos con un penal anotado en el 30.