Con una actuación lejos de mostrar su mejor fútbol pero con destellos de jerarquía, el Barcelona logró hoy un importante triunfo por 2-0 en casa del campeón alemán Stuttgart, con el cual se afianza en la fase de grupos de la Liga de Campeones europea.
Con el triunfo, Barcelona lidera el Grupo E con seis puntos, junto al Glasgow Rangers. Stuttgart y Olympique Lyon cierran la tabla con cero puntos.
Los goles en Stuttgart fueron de Carlos Puyol y del argentino Lionel Messi, ambos en la segunda parte, en un encuentro que tuvo momentos de gran calidad pero también pasajes monótonos.
El papel de Puyol fue sintomático para lo que fue el partido. Comenzó el encuentro en el banquillo, por el tributo que debía pagar después de tres meses de lesion. Pero a los seis minutos de juego, ya estaba adentro, en reemplazo del mexicano Rafa Márquez, que se resintió y sufrió una rotura fibrilar en el tendón de Aquiles.
Y Puyol apareció cuando el Barca más lo necesitaba, convirtiendo el primer gol cuando el Stuttgart estaba más cerca de la definición. Fue a los siete minutos de la segunda parte, cuando después de un tiro de esquina que conectó de cabeza Ronaldinho, Puyol reaccionó más rápido que todos en el rechazo y definió de zurda.
Sin embargo, poco después, Puyol viviría una nueva depresión, al volverse a lesionar. El entrenador Frank Rijkaard lo tuvo que sustituir por Sylvinho.
El partido significó además el regreso de Ronaldinho después de casi dos semanas ausente. Empezó moviendose y tocando bien, y antes de promediar la primera parte el Barcelona dominaba por completo el partido, con un Stuttgart completamente replegado a la espera de ser sentenciado.
Pero a pesar de toda la inspiración que ponía Ronaldinho, combinando con Messi en más de una oportunidad, y con Thierry Henry, el gol no llegaba. Porque se interponía el portero Rafael Sch„fer, el único que no parecía haberse quedado alelado por la gala barcelonista. El Barca estaba inspirado y se puso a jugar caminando.
La única oxigenación era algún contragolpe del Stuttgart hilvanado por las bandas, sobre todo por la izquierda, a través de Artur Boka, y buscando el cabezazo del centrodelantero Mario Gómez. La gran oportunidad, y por partida doble, vino al minuto 33. El primer intento de cabeza del hispano-alemán dio en el travesaño, y el rebote lo paró Víctor Valdés.
El Stuttgart, que no puso de titular a su armador turco Yildiray Bastrk, se dio cuenta que podía hacer algo y se despertó. Fue la jugada que dio vuelta los estados de ánimos. Ronaldinho pareció haberse cansado de jugar y de que no llegara el gol y se despidió de la pelota, Messi le entró duro a Cacau y recibió la amarilla y de pronto, el único que tuvo ocasiones de gol fue el Stuttgart.
La mejor de ellas, cuando expiraba la primera parte. Nuevamente Valdés cacheteó una pelota de Gómez y en el rebote, el sueco Alexander Farnerud no atinó a definir sólo ante la portería.
El Barcelona regresó de los camarines un tanto asustado ante la creciente presión del campeón alemán. Hasta que llegó el gol de Puyol. La visita se tranquilizó, los locales se desinflaron, reconociendo que hasta ahí habían llegado sus recursos.
El gol de Messi, que definió una muy buena jugada de Henry, a los 22' del complemento, terminó de sellar el encuentro.
La nota que quedaba pendiente era saber si Rijkaard dejaba jugar el partido completo a un Ronaldinho que se fue apagando. No lo hizo, lo sacó por uno de sus "niños", el juvenil Bojan Krkic, a ocho minutos del final. Un gesto que le debe haber dolido mucho al brasileño.