José Obdulio Gaviria “¿‘Ramiro’? En El Salvador tienen ese vínculo”
Uno de los más influyentes asesores de Álvaro Uribe no cree que al FMLN, como partido, se le pueda acusar de tener nexos con las FARC, pero sí a militantes efemelenistas.
José Obdulio Gaviria trabaja en un despacho relativamente pequeño en el ala que acomoda a los asesores presidenciales de Álvaro Uribe. Previa cita, no es difícil llegar hasta ahí. Raro en un país como este, donde los accesos a oficinas públicas requieren al menos 20 minutos de revisiones, escaneo electrónico y paso por bandas de rayos X. Raro cuando se trata de acceder a alguien que, según fuentes periodísticas, es uno de los asesores más importantes de Uribe, uno al que no se le atora el verbo para defender, con energía, las acciones y políticas que más críticas han costado a la administración —“¡Ave María, qué soluciones tan grandes trajo a Colombia (el ataque al campamento de ‘Raúl Reyes’ en Ecuador!)”, justifica la acción militar en la que el Ejército colombiano se incautó de varias computadoras del ex número dos de las FARC y que costó no pocas críticas internacionales a Bogotá. Primo de Pablo Escobar Gaviria, su nombramiento costó varios rasguños a Uribe, según periodistas consultados, quienes definen a este asesor como uno de los mejor informados y de los más influyentes de la administración. El miércoles, tras la liberación de Ingrid Betancourt, recibió varias llamadas de felicitación de funcionarios y ministros. No es gratuito: José Obdulio ha sido uno de los defensores públicos más férreos de la política de ataque frontal, esa que mantiene los niveles de popularidad de su jefe arriba del 80% —“es el presidente más popular del mundo”, se jacta—, y que descarta de entrada cualquier posibilidad de negociación con la guerrilla. Sabe que sus palabras resuenan y las cuida, no para que sepan a diplomacia, sino para que enfaticen los mensajes que quiere trasladar sobre las FARC y sobre sus aliados internacionales: “Los vínculos con las FARC son vínculos para el terrorismo, no para hacer una asociación de madres católicas o de oración”, dice. Al comentar las menciones que los correos de “Reyes” hacen de salvadoreños, Gaviria no tiene empacho en asegurar que algunos miembros del FMLN tienen vínculos con las FARC, aunque descarta que el partido político, como institución, esté ligado. La ruptura de esos vínculos tras la muerte de “Reyes” y la reciente liberación de Ingrid Betancourt lo llevan a recalcar, animado, que las FARC “están muertas”, algo que otros sectores de Colombia no dan por hecho.
Los correos incautados a “Raúl Reyes” indican que, a pesar de los esfuerzos de la administración, Uribe y las FARC mantuvieron nexos con diferentes grupos y gobiernos del continente. De El Salvador mencionan a miembros del FMLN.
La Coordinadora Continental Bolivariana, que se fundó hace cuatro años, es un intento de representación de las FARC y de esos sectores, que no organizaciones, porque no creo que al Farabundo Martí se le pueda acusar de estar involucrado con las FARC, a miembros de su organización sí. Es como aquí en Colombia: miembros del Polo Democrático y del Partido Liberal, que se ha comprobado que estaban actuando como cómplices de las FARC. A estos sectores les queda esa añoranza del viejo marxismo, de suprimir a una clase social, de derrotarla vía las armas, expropiar los medios de producción, impedir las libertades ciudadanas. Esa Coordinadora ha estado desarrollando actividades a favor de las FARC, hasta el punto de que hoy lo único que queda de las FARC en el tema político es la Coordinadora: gente en República Dominicana, en Estados Unidos y no recuerdo quién exactamente del Farabundo Martí.
¿Le suena “Ramiro”?
¡Eso! Allá en El Salvador tienen ese vínculo. En Chile tienen vínculos con el partido comunista, con el partido comunista de Argentina, con el MRTA en Perú, con sectores de Bolivia...
¿Esos vínculos le dieron oxígeno a las FARC después de las derrotas militares?
Todos esos vínculos terminan siendo vínculos para el terrorismo, no son vínculos para una asociación de madres católicas o de oración o de ayudas mutuas. Son vínculos para organizar secuestros, como el caso de la hija del señor Cubas en Paraguay; son vínculos para enseñar a manejar el efectivo de manera irregular. Ahí está el caso de Costa Rica, donde aparecieron $483,000, que en realidad eran $500,000 de un secuestro con retiro de $20,000 para un correo, que resultó ser un personaje europeo dizque muy respetable.
¿Esos nexos mantuvieron vivas a las FARC de alguna manera?
Aparentemente la han mantenido viva fuera, porque hoy en Colombia usted no va a encontrar a casi nadie que diga que es partidario de las FARC. Afuera si los va a encontrar haciendo manifestaciones, fiestas, publicando documentos y haciendo discursos; defendiéndolos en México, por ejemplo; creando la sensación de que el ataque a un campamento de las FARC en Ecuador fue un hecho anómalo, irregular, criminal, y casi estar enjuiciando el presidente (Álvaro Uribe) y al ministro (de Defensa, Juan Manuel Santos), en lugar de estar aplaudiendo que un peligro terrorista haya sido neutralizado.
Ese ataque le costó a Colombia muchas críticas, de sus vecinos y de otras instancias...
Sí, pero ¡Ave María, qué soluciones tan grandes conllevó para Colombia ese ataque! El costo que hayamos pagado o que tengamos que pagar lo pagamos felices, porque suprimimos al principal peligro terrorista, que era el jefe de relaciones internacionales y de relaciones públicas de las FARC.
¿Ese era el papel de “Raúl Reyes”? ¿No era un jefe militar?
Es que ninguno de ellos es militar, ellos no saben de eso siquiera, son gente muy cobarde: ellos nunca combaten. “Reyes” nunca combatió; no los puede comparar con los guerrilleros centroamericanos, que usted los veía en combates y cosas de esas. No, no, no, estos solo son secuestros, asesinatos, extorsiones, venta de coca.
“LAS FARC ESTÁN MUERTAS”
¿Cómo logró la administración Uribe liberar a Ingrid Betancourt?
Es una conclusión natural de una política. El presidente Uribe nunca ha aceptado la definición de los secuestrados colombianos como prisioneros de guerra, nunca ha aceptado que se defina a las FARC como una fuerza insurgente o como oposición política, tal como los denomina, bondadosamente para ellos, Amnistía Internacional. Hablamos de una banda criminal que ejerce el terrorismo sistemático, entre actos de homicidio a mansalva de políticos, dirigentes sociales, el secuestro y lo demás.
¿Es el principio del fin de las FARC o solo una derrota estratégica?
Es que las FARC con el solo hecho de que se lograra elegir al presidente estaban muertas, acabadas, porque las FARC son un rezago de una etapa que conoció América Latina; El Salvador la vivió, en donde el problema geopolítico del enfrentamiento Moscú-Washington generó centros de confrontación local, pero que lo que respondían era a ese otro enfrentamiento. Desde 1991 en Colombia, con nueva Constitución y la desaparición de la guerra fría, lo normal hubiese sido que desaparecieran las FARC, como fue normal que el FMLN se desmovilizara, pero eso no ocurrió, porque aquí entró en juego la renta de la coca. Hoy por hoy las FARC son el mayor grupo de narcotraficantes del mundo.
¿No comparte, entonces, la idea de negociar con las FARC?
Aquí en Colombia hubo, durante mucho tiempo, la idea de que solo mediante la negociación se debía tratar a este grupo. La llamada sociedad civil y los medios de comunicación terminaban siendo, inconscientemente, no por su voluntad sino por su mala definición de los problemas, aliados de los grupos terroristas: buscaban contacto con ellos y hacer políticas favorecedoras para estos grupos.
La administración Uribe apuesta desde el principio por el choque frontal...
El presidente adopta una política distinta: enfrentarlos. En el caso del secuestro, de liberar a los secuestrados y, para ello, se han ofrecido recompensas y garantías a los miembros de la banda secuestradora.
¿Ataque frontal nada más?
El problema con las FARC era enfrentarlas. Mientras la política del Estado colombiano fue negociación, comprensión, diálogo... debilidad, ellos se iban fortaleciendo, iban creciendo, y utilizaban cualquier acuerdo para crear nuevas estructuras y frentes. Con el presidente Uribe todo lo que han recibido son golpes. Ya no tienen apoyo poblacional, ni escenario mundial, ni doctrina. Todo lo que son es una organización de narcotráfico; el desmoronamiento hoy se puede palpar.
No puedo creer que al (Frente) Farabundo Martí se le pueda acusar de estar involucrado con las FARC, a miembros de su organización, sí .”
¡Ave María, qué soluciones tan grandes conllevó para Colombia ese ataque (al campamento en Ecuador de ‘Raúl Reyes’)! El costo que hayamos pagado o tengamos que pagar, lo pagamos felices.”
Perfil
Profesión:
Abogado y profesor universitario.
Trayectoria:
Ex militante del izquierdista Movimiento Firmes.
Cargo:
Asesor del presidente Uribe. Se le considera el ideólogo del mandatario.