Iron Maiden
     

Scream for me Costa Rica!


La fuerza de Iron Maiden se hizo sentir el martes pasado en el estadio Ricardo Saprisa de la capital tica, donde casi 30 mil fanáticos corearon a gritos cada una de las canciones que la legendaria banda británica interpretó en su primer concierto en Centroamérica. El grito de batalla, “Scream for me Costa Rica!”, llevó al éxtasis a todos los fieles ahí reunidos.

José Víctor Huezo/En San José, Costa Rica
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Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 2/27/2008


De la mano de Bruce Dickinson y su grito “Scream for me Costa Rica!”, cerca de 30 mil personas escribieron, la noche del martes 26 de febrero, una de las páginas más importantes en la historia de los conciertos en Centroamérica.

El vocalista de Iron Maiden contemplaba, con cara de sorpresa y placer, la reacción de la masa humana que había colmado el Estadio Ricardo Saprisa en la capital tica.

Y no era para menos, las 30 mil gargantas que ahí se congregaron explotaron en gritos y corearon cada una de las canciones del repertorio que esa noche interpretaron, que hizo un recorrido por sus temas más clásicos.

Desde temprano, los fans comenzaron a levantar el campamento que habían montado desde hacía cinco días, las filas se multiplicaron y rodearon todo el recinto deportivo en espera de que se abrieran las puertas.

Una gruesa alfombra negra comenzó a cubrir todos los alrededores y cuando llegó la hora de abrir portones, a las 4 de la tarde, empezó a invadir rápidamente todos los rincones del templo del fútbol, que esa noche sería el escenario de un concierto histórico.

A las 8 de la noche, no había un espacio libre, el estadio lucía tapizado por una oscura mancha que esperaba ansiosa la salida de Steve Harris y compañía a escena.

Pero quien salió fue Lauren Harris, la hija del bajista de Iron Maiden, junto a su banda para dar la primera dosis de música con un pop rock que no logró levantar los ánimos de los metaleros.

Algunos prefirieron darse una vuelta por la tienda donde se vendían las camisetas oficiales de la gira, los seguidores se agolpaban para conseguir una de las codiciadas prendas.

Finalmente, a las 9  p.m., las luces se apagaron y comenzó a sonar “Transylvania”, el tema instrumental de su primer disco, y en las pantallas colocadas a ambos lados del escenario se proyectó un video que documenta este “Somewhere Back in Time Tour 08”, la gira que conmemora la salida en 1985 del “Live after death”.

La locura había comenzado, los gritos de “Maiden, Maiden, Maiden!” se habían amplificado a niveles ensordecedores y llegaron a tope cuando comenzó “Churchill’s speech”, la legendaria introducción del “LAD”.

La euforia se elevó todavía más con los primeros acordes de “Aces high” y la salida a escena de la banda: Harris al bajo, Nicko McBrain en la batería, Janick Gers, Adrian Smith y Dave Murray en guitarras y Dickinson en la voz. Todos corrían de un lado a otro lado contagiados por la energía del público.

“2 minutes to midnight” fue la segunda en la lista, fieles al orden marcado en el “LAD”. Al fondo, su mascota Eddie vigilaba desde la enorme manta que servía de fondo al escenario y que recreaba tres imágenes inspiradas en tres de sus principales discos: la momia faraónica de “Powerslave”, el cyborg de “Somewhere in time” y sosteniendo un feto en su mano de “Seventh son of the seventh son”.

Antes de tocar la tercera canción, Dickinson tomó el micrófono, notablemente sorprendido, para lanzar su grito de batalla: “Scream for me Costa Rica!” y elogiar al público por la enérgica reacción ante la banda.

El espectáculo se convirtió en una comunión entre banda y fans, y a medida que se sucedían los temas (“Revelations”, “The Trooper” con Dickinson vestido de militar y agitando la bandera británica, “Wasted years”, “The number of the beast”, “Run to the hills” hasta llegar a la épica “Rime of the Ancient Mariner” y a “Powerslave”).

Animado por la euforia que se vivía, el vocalista invitó al público a hacer una ola negra que recorrió de punta a punta el estadio y que fue grabado por las cámaras de video de la banda, y prometió que se incluiría en el próximo dvd que harán de la gira.

Un grupo fans de la banda se convirtieron en la envidia de toda la fanaticada cuando fueron invitados a subir al escenario durante la canción “Heaven can wait”. Los afortunados se ganaron el derecho al participar en un concurso en la página de la banda.
Luego vinieron “Can I play with madness” y “Fear of the dark”, una de las más coreadas de la noche.

Cuando sonaron los primeros acordes de la canción “Iron Maiden”, el público sabía que había llegado uno de los momentos más esperados del espectáculo, era hora de ver a Eddie sobre el escenario, esta vez en su faceta de cyborg, como en el disco “Somewhere in time”.

El enorme robot de cuatro metros saltó a escena apuntando con su pistola de un lado a otro ante los enardecidos fans.

Fue la última del repertorio oficial, con la que la banda se fue a camerinos antes del encore de tres canciones: “Moonchild”, “The clairvoyant” y “Hallowed be thy name”.
Con la promesa de volver en su próxima gira, Iron Maiden se despidió del público centroamericano. En la duela, los rostros exhaustos, pero llenos de satisfacción de los fans describían sin palabras el éxtasis del espectáculo que se vivió esa noche histórica.