Elecciones 2012 Alcaldes y Diputados El Salvador


El proceso electoral

Roberto Rubio-Fabián

Roberto Rubio-Fabián

En estos momentos poselectorales la mayor atención se centra en los resultados de las elecciones y su análisis. Esto lo abordaremos en nuestra próxima columna de opinión. Ahora queremos referirnos al proceso electoral.

Roberto Rubio-Fabián / Analista político

Hay que comenzar felicitando al Tribunal Supremo Electoral (TSE). A pesar de los retrasos que le ocasionaron los entuertos y resistencias generadas dentro de la Asamblea Legislativa hacia la nueva forma de votación, a pesar del corto período que tuvo para organizar el evento electoral bajo las nuevas coordenadas, y a pesar del comienzo tardío de la publicidad sobre las formas de emitir el voto, el TSE supo organizar e ilustrar adecuadamente el proceso. A esto último se sumó también el sostenido y loable esfuerzo de un grupo de organizaciones ciudadanas y de medios de comunicación.

Valga destacar el notable éxito del nuevo sistema de cómputo del TSE. El sistema funcionó y funcionó bien. Tener la maravilla de apreciar en línea, minuto a minuto, el desarrollo del cómputo, le ha proporcionado a nuestro ejercicio electoral altos niveles de transparencia y credibilidad. Tómese en cuenta que muchas alcaldías con enorme población se perdieron ajustadamente por decenas o un par de centenas de votos, y, más allá de un par de conflictos y/o denuncias de fraude, ello no fue motivo para que los perdedores armaran berrinche, y terminaran pronto aceptando con cristiana resignación su derrota.

También hay que felicitar a los ciudadanos, los cuales, contrario a lo que algunos creían, o deseaban, aprendió rápido la nueva forma de votar, y la ejerció abrumadoramente de la forma como tenía que ser. Los que subestimaron la inteligencia de la gente, los que afirmaban que las nuevas papeletas con decenas de fotos (casi sábanas algunas) provocarían confusión, los que esperaban o deseaban el desorden y caos del nuevo sistema tuvieron que tragarse sus malos augurios. Esta nueva forma de votación llegó para quedarse… aunque no faltarán en adelante los zarpazos de sus detractores.

El sistema de listas abiertas, con la foto de los candidatos, ha permitido que los electores comiencen a desafiar el orden de prioridades dictaminado por la cúpula partidaria, y coloquen sus propias apreciaciones y decisiones sobre los candidatos. Esto fue menos evidente en el FMLN, donde solamente una diputada no colocada en los primeros lugares de la lista logró ubicarse en cuarto lugar en San Salvador. El nuevo sistema de listas abiertas también trajo mayor equidad de género, y colocó más mujeres de las previstas en los primeros lugares. Es el caso de San Salvador, donde entre los 10 primeros lugares, tanto en ARENA como en el FMLN, cinco los ocuparon mujeres.

Pero el nuevo sistema también estrenó, todavía con modestia, su poder depurador: a pesar de los designios de la cúpula se fueron varios de los “impresentables”, históricos y advenedizos.

En fin, el TSE, la nueva tecnología de cómputo, el votante, las listas abiertas pasaron muy bien la prueba.