Su edad se decidió en 1999 sin pruebas

Roberto Valencia
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Pese a que ya llevaba 45 años en el país, fue en junio de 2000 cuando se celebró el cumpleaños de la elefanta por primera vez, una decisión que se tomó con base en “la tradición oral”.




Eventos de masas

 

La celebración del 25 de junio del año 2000 congregó a 50 mil personas, según datos oficiales, pero no ha sido el único evento de masas ocurrido en el zoológico.

El 25 de mayo de 1969 se celebró la boda entre Pavián y Reinalda, dos monos. Entonces no se cobraba entrada, y, aunque no hay datos fiables, se cree que fue el evento más multitudinario en la historia del zoo.

El hipopótamo Alfredito cumplió el 31 de julio de 1990 15 años de edad, aniversario que fue celebrado en el parque.

El más reciente evento masificado fue la presentación, el 24 de octubre de 2004, del hipopótamo Gustavito, al que acudieron 26 mil personas.

El documento redactado en el puerto de Hamburgo en 1955 y que cifra en tres los años de Manyula sale hoy a la luz pública, pero el debate sobre su edad no es algo nuevo. De hecho, la confusión se remonta a 1999, cuando se comenzó a pensar en la celebración de los 50 años de la elefanta, fiesta que tuvo lugar el 25 de junio del año 2000.

La cercanía de esa fecha permite hablar con las personas que entonces decidieron cuántos años tenía el animal e investigar cómo se sustentó esa elección. La gran mayoría de ellos siguen, seis años después, en los mismos puestos que desempeñaban.

Algunos nombres son Ileana Ochoa, ex directora del zoo; José Manuel Bonilla, director de espacios de desarrollo cultural de CONCULTURA, entidad de la que depende el parque; Jorge Porras, coordinador técnico del zoológico; y Raúl Miranda, encargado de mamíferos.

Consultados ahora, todos admiten que la decisión no estaba sustentada en ningún documento oficial, es decir, que en 1999 se optó por una edad a pesar de las dudas.

Un artículo publicado por “El Diario de Hoy” el 25 de marzo de 2000 —tres meses antes del cumpleaños— registró las impresiones de Stephen Grant, un diplomático estadounidense y autor del libro “Postales salvadoreñas del ayer”. El artículo señala que Grant estimaba ya, basado en una postal de la elefanta recién llegada, en “unos 48 años” la edad. Esa cifra coincide con el documento alemán.

Los “protagonistas”

Saúl Alfaro Osegueda tiene 46 años de edad, de los que 13 ha sido, y sigue siendo, empleado del zoológico, como también lo fue su padre. Desde hace un año y medio es uno de los tres cuidadores de Manyula. Consultado sobre qué edad tenía el animal al llegar, fue sincero: “Aparentemente dos años, pero los datos los tienen en la dirección”.

El problema, al margen de la nueva cifra que aporta Alfaro, es que la dirección no tuvo esos datos cuando decidieron la edad. Ileana Ochoa, directora en aquella época, no tiene reparos en admitirlo. “La verdad —dice— es que nunca cuestionamos la edad (50 años en 2000); realmente nunca se nos ocurrió dudar de que no era esa.”

En aquella época el coordinador técnico del parque era Jorge Porras. Hoy lo sigue siendo. Él también admite que no hubo documentos detrás de la decisión, porque la edad “venía en una factura de ingreso, y antes los documentos guardados en cajas de cartón en una bodega, donde las ratas hicieron una cantidad de nidos escalofriante”.

José Manuel Bonilla, de CONCULTURA, también participó en los festejos de 2000 y aún sigue en su puesto.

Menos autocrítico, aún cita como “prueba” de que Manyula tiene 55 años los periódicos de 1955, que decían que llegó “con cinco años”. El 29 de junio de aquel año, LA PRENSA GRÁFICA y “El Diario de Hoy” consignaron en sus ediciones la presentación pública de la elefanta, pero, contradiciendo el argumento del funcionario, ninguno cita los años.

Otra “prueba” señalada por Bonilla fue “una investigación de orden de tradición oral, porque en CONCULTURA apreciamos mucho la tradición oral”.

A partir de 2000, las autoridades se comenzaron a recrear en aquel error inicial. En junio de 2004, el actual director del parque, Mario Guevara, se remitió “a los archivos” para poder afirmar lo siguiente: “Los documentos indican que tenía cinco años a su llegada”. Pedidos esos “documentos”, se obtuvo como respuesta la historia de las ratas en boca de Porras.

Ileana Ochoa, la ex directora, descarta que existan: “Yo creo que es una mentira (decir que hay documentos) porque durante mi gestión se revisó toda la papelería. Si hubiera habido documentación, creo que me habría enterado”.

Escuchados los testimonios, se deduce que la hoja de embarque obtenida de Alemania por este periódico no contradice otros documentos oficiales existentes. Lo que contradice es una decisión adoptada en 1999 sin ningún tipo de amparo documental, y tomada, por cierto, pocos meses después de que Manyula tuvo su primer sangrado producto de un tumor vaginal.