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El documento redactado en el puerto de Hamburgo
en 1955 y que cifra en tres los años de
Manyula sale hoy a la luz pública, pero
el debate sobre su edad no es algo nuevo. De hecho,
la confusión se remonta a 1999, cuando
se comenzó a pensar en la celebración
de los 50 años de la elefanta, fiesta que
tuvo lugar el 25 de junio del año 2000.
La cercanía de esa fecha permite hablar
con las personas que entonces decidieron cuántos
años tenía el animal e investigar
cómo se sustentó esa elección.
La gran mayoría de ellos siguen, seis años
después, en los mismos puestos que desempeñaban.
Algunos nombres son Ileana Ochoa, ex directora
del zoo; José Manuel Bonilla, director
de espacios de desarrollo cultural de CONCULTURA,
entidad de la que depende el parque; Jorge Porras,
coordinador técnico del zoológico;
y Raúl Miranda, encargado de mamíferos.
Consultados ahora, todos admiten que la decisión
no estaba sustentada en ningún documento
oficial, es decir, que en 1999 se optó
por una edad a pesar de las dudas.
Un artículo publicado por El Diario
de Hoy el 25 de marzo de 2000 tres
meses antes del cumpleaños registró
las impresiones de Stephen Grant, un diplomático
estadounidense y autor del libro Postales
salvadoreñas del ayer. El artículo
señala que Grant estimaba ya, basado en
una postal de la elefanta recién llegada,
en unos 48 años la edad. Esa
cifra coincide con el documento alemán.
Los protagonistas
Saúl Alfaro Osegueda tiene 46 años
de edad, de los que 13 ha sido, y sigue siendo,
empleado del zoológico, como también
lo fue su padre. Desde hace un año y medio
es uno de los tres cuidadores de Manyula. Consultado
sobre qué edad tenía el animal al
llegar, fue sincero: Aparentemente dos años,
pero los datos los tienen en la dirección.
El problema, al margen de la nueva cifra que
aporta Alfaro, es que la dirección no tuvo
esos datos cuando decidieron la edad. Ileana Ochoa,
directora en aquella época, no tiene reparos
en admitirlo. La verdad dice
es que nunca cuestionamos la edad (50 años
en 2000); realmente nunca se nos ocurrió
dudar de que no era esa.
En aquella época el coordinador técnico
del parque era Jorge Porras. Hoy lo sigue siendo.
Él también admite que no hubo documentos
detrás de la decisión, porque la
edad venía en una factura de ingreso,
y antes los documentos guardados en cajas de cartón
en una bodega, donde las ratas hicieron una cantidad
de nidos escalofriante.
José Manuel Bonilla, de CONCULTURA, también
participó en los festejos de 2000 y aún
sigue en su puesto.
Menos autocrítico, aún cita como
prueba de que Manyula tiene 55 años
los periódicos de 1955, que decían
que llegó con cinco años.
El 29 de junio de aquel año, LA PRENSA
GRÁFICA y El Diario de Hoy
consignaron en sus ediciones la presentación
pública de la elefanta, pero, contradiciendo
el argumento del funcionario, ninguno cita los
años.
Otra prueba señalada por
Bonilla fue una investigación de
orden de tradición oral, porque en CONCULTURA
apreciamos mucho la tradición oral.
A partir de 2000, las autoridades se comenzaron
a recrear en aquel error inicial. En junio de
2004, el actual director del parque, Mario Guevara,
se remitió a los archivos para
poder afirmar lo siguiente: Los documentos
indican que tenía cinco años a su
llegada. Pedidos esos documentos,
se obtuvo como respuesta la historia de las ratas
en boca de Porras.
Ileana Ochoa, la ex directora, descarta que
existan: Yo creo que es una mentira (decir
que hay documentos) porque durante mi gestión
se revisó toda la papelería. Si
hubiera habido documentación, creo que
me habría enterado.
Escuchados los testimonios, se deduce que la
hoja de embarque obtenida de Alemania por este
periódico no contradice otros documentos
oficiales existentes. Lo que contradice es una
decisión adoptada en 1999 sin ningún
tipo de amparo documental, y tomada, por cierto,
pocos meses después de que Manyula tuvo
su primer sangrado producto de un tumor vaginal.
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