Cartel. Las autoridades tienen ya preparados los afiches en los que anuncian para el próximo 23 de julio la fiesta de cumpleaños.

DESDE 1955

 

Manyula lleva desde junio de 1955 en El Salvador, tiempo en el que no se tiene reporte de que haya abandonado el zoológico situado en el capitalino barrio Modelo. Se cuenta que recién llegada sí que la sacaban a pasear.

EL PRECEDENTE

Alfredito, el hipopótamo que falleció en julio del año pasado, pasó 25 años entre los capitalinos —la mitad de lo que ya lleva Manyula—, y su muerte ya fue algo muy sentido.

El 86 por ciento de los casi 6 millones 900 mil salvadoreños tiene menos de 49 años, es decir, casi 6 millones de salvadoreños han nacido después de que Manyula llegó a El Salvador en 1955. Un niño que cuando ella vino tenía 10 años es ahora un adulto mayor de 60.

Datos como este son los que permiten afirmar que resulta difícil concebir el zoo del barrio Modelo sin esta elefanta asiática que supera las 6 mil libras de peso.

En América Latina no se dispone de este tipo de ejemplares en los zoológicos de países como Costa Rica, Bolivia, Perú, Nicaragua, Honduras o Bolivia, hecho que llena de orgullo a quienes más de cerca conocen al paquidermo.

“Uno de cariño la llama Yula.” Detrás de estas palabras está Saúl Alfaro, quien junto con Jorge Campos y Horacio Escalante se encarga desde hace un año y medio de cuidar al que sin duda es el animal más carismático de El Salvador.

Un zoológico sin Manyula

Ellos, por supuesto, tienen su propia opinión sobre lo que significaría tener un zoo sin Manyula. “La verdad —se anima Jorge Campos— es que es la atracción principal, porque la mayoría de los niños que nos visitan se concentran en el área de la elefanta.” “Es el de mayor atracción —agrega Alfaro—, más que todo de los niños.”

Ellos dos son de los pocos privilegiados que se pueden acercar a la elefanta, algo que está al alcance de un muy reducido número de personas. Entre ellas, ninguna mujer.

Jorge Porras, con más de una década de trabajo junto a la elefanta, da fe de ello, de que “definitivamente no acepta a las mujeres”. Son pocas las que han entrado al recinto, y se tiene comprobado que las intenta sacar de inmediato.

“Pero la confianza en los hombres es también selectiva”, agrega Porras. Él es uno de los pocos que tolera la elefanta. Julio Pérez, el veterinario, y Raúl Miranda, el responsable del área de mamíferos, son otros dos de los privilegiados.

Cada uno de ellos tiene anécdotas para dar y tomar. Desde cuando casi se escapa hasta cuando al paquidermo “se le salía el indio” y le daba por agredir a empleados o a visitantes.

El actual director, que llegó a ese cargo en diciembre de 2002, también dice haberse encariñado con la que considera el símbolo del parque: “Con el tiempo, uno se va aproximando a ella y se mantiene pendiente; es tan traviesa que a veces le saca las canas verdes a uno”.

Desde CONCULTURA, la fiesta de cumpleaños del próximo sábado se presenta como una oportunidad para que la población vaya y celebre “con el animal símbolo del zoo”, anima José Manuel Bonilla, el director de espacios de desarrollo cultural.

También, y pese a que el veterinario asegura que su estado de salud es bueno, el evento, según las palabras del propio Bonilla, servirá “para que la población esté cada vez más consciente de que, tarde o temprano, Manyula se nos va a ir porque ya nos vivió bastante”.


Pese al tumor, su estado de salud es bueno

“Ella goza de buena salud.” Con esa contundencia se expresa Julio Pérez, médico veterinario de profesión, que trabaja en el zoológico desde hace 15 años. Eso no quiere decir que haya sanado del tumor que le provoca fuertes sangrados desde febrero de 1999.

La explicación del experto suena preocupante. “El problema del sangrado —detalla Pérez— es algo de lo que no tenemos a un diagnóstico definitivo; lo que hay es uno preliminar de un leiomiona uterino, que es una tumoración dentro del útero o en las paredes.”

Sin embargo, no parece ser tan grave como suena. “Ese tumor no la pone en peligro, siempre y cuando el sangrado sea controlado, y su alimentación, buena”, matiza Jorge Porras, el coordinador técnico del zoo.

Lo cierto es que convive con él desde hace seis años. “Entre el 9 y el 23 de febrero de 1999 fue el primer sangrado, antes del 50.º aniversario, y fue ese hecho el que dio a conocer a Manyula en todo el país; incluso llamaron de Estados Unidos”, recuerda Raúl Miranda, encargado de mamíferos.

Al margen de este inconveniente, el veterinario aporta un dato que invita a pensar que aún se podrán celebrar más cumpleaños. Pérez explica que viven hasta que pierden los últimos molares, y Manyula “ todavía conserva al menos tres pares de muelas arriba y abajo”.

Sobre el porqué de la longevidad de este animal en un país como El Salvador, el veterinario cree que, paradójicamente, le ha ayudado su soledad, al no estar expuesto a contraer enfermedades propias de la especie.