¿Se perdió la otra caja negra del 901?

Por Ricardo Valencia y Ricardo Vaquerano/ Fotos de LA PRENSA, por José Cabezas
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Después del accidente, solo una de las dos cajas negras del avión se encontró, la de conversaciones en la cabina del Aviateca 901. Ahora las autoridades no saben su paradero.





Aviateca ofreció, luego del desastre, una recompensa de $571.42 —¢5 mil de la época— a quien entregara la caja negra que contenía información tal como la altura y la velocidad en la que iba el avión cuando impactó contra el Chichontepec. Esta es la grabadora de datos de vuelo (FDR, por sus siglas en inglés). La pieza, diseñada para aguantar grandes impactos y altísimas temperaturas, nunca pudo ser encontrada.

A pesar del fracaso en la búsqueda de la FDR, la grabadora de conversaciones en la cabina (CVR) fue hallada sin daños. El hallazgo ayudó a los expertos a que analizaran el accidente y redactaran su reporte final.

Después de 11 años, esta última evidencia virtualmente se ha perdido en la jungla burocrática. La Autoridad de Aviación Civil (AAC), encargada de la investigación de los accidentes aéreos en el país, ha recalcado que no tiene dentro de sus expedientes la caja. “Esa caja le tiene que haber quedado a la gente de la Oficina Nacional de Seguridad del Transporte de los Estados Unidos (NTSB, por sus siglas en inglés)”, asegura el gerente legal de la AAC, Álvaro Mejía. Tampoco se encuentra en los expedientes del Juzgado de Instrucción de San Vicente, que llevó la causa durante años después de la tragedia. La NTSB asegura que todos los hallazgos de la investigación le fueron entregados al viceministerio. “Participamos como representantes acreditados y dimos lo que encontramos directamente a la agencia a cargo”, sentencia la vocera de la agencia estadounidense, Lauren Peduzzi. Es decir, lo entregaron al viceministerio.

Hasta el momento, la única grabación que se tiene de los últimos momentos del accidente está en poder de CEPA, que se niega a hacerla pública sin argumentos legales de por medio. El propio Mejía aseguró a este medio que sobre el acceso a esta última “no tiene por qué haber reserva. Es un proceso fenecido”.

Esta nueva pérdida se suma a la imposibilidad, para algunos expertos, de descartar si hubo problemas técnicos en el avión que favorecieron el desastre debido al extravío de la FDR. El director de la escuela de aviación de la estadounidense Universidad George Washington, Vajid Montevalli, es categórico: “Sin tener el FDR no se puede conocer ningún fallo en los instrumentos del avión”.



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