Julio Samael González, motorista de una empresa de máquinas de juego en San Salvador, y su esposa, Irma Solís, ambos de 35 años, departían con amigos y parientes en un hotel de la playa San Diego, La Libertad.
El reloj marcaba las 10:25 de la mañana cuando los esposos se levantaron de la mesa y decidieron salir a bañarse en las aguas marinas. Atrás quedaron amigos y parientes, entre ellos sus dos hijos de 13 y 14 años.
En cuestión de segundos, una fuerte ola los arrastró y cayeron en un hoyo que les impidió poner los pies en firme.
González, en su angustia, hizo esfuerzos por salvar a su esposa; ella, en su desesperación, se le subía y lo sumergía. Eso lo cansó y perdió el conocimiento, plantean socorristas.
Llega la ayuda
Valentín Domínguez, jefe de guardavidas de la Cruz Blanca, fue el primero en sumergirse en las aguas. Llegó tarde, González ya flotaba sin vida.
El rescate del cadáver se volvió difícil por las altas olas y los más de 100 metros mar afuera que distaban desde la playa.
Sorpresivamente surcó el cielo un helicóptero de la PNC, desde el cual se lanzaron varios socorristas de la Policía y la Cruz Roja que sacaron con vida a la señora y apoyaron la recuperación del cuerpo del ahogado. González no respondió a los primeros auxilios y según los socorristas presentaba indicios de haber ingerido bebidas alcohólicas.
Alrededor del cadáver, que fue dejado en la playa bajo el intenso sol para su reconocimiento, fueron colocadas palmas de coco para darle un poco de sombra. A pocos metros, su esposa era consolada por amigos y parientes.
González era motorista de una empresa de máquinas de juego y habían llegado al lugar procedentes de Apopa.
Otros rescates
Tres menores más fueron rescatados con vida ayer en horas de la mañana por socorristas de la Cruz Roja en la playa El Majahual, La Libertad.
Se trata de los hermanos Jhonatan y Andrés Francisco Mejía Mangandi, de 10 y 12 años; y de Samuel Enrique Álvarez, de 12.